Historias de la piqueta y algo más

  • Enrique Barrero, presidente del Ateneo, presentó ayer un libro en el que revisa el urbanismo sevillano

Abogado en el Ayuntamiento de Sevilla durante muchos años, hasta que se jubiló en 2005 como jefe de los servicios jurídicos del Consistorio, Enrique Barrero González, presidente del Ateneo, tuvo numerosos contactos profesionales con la problemática urbanística "y el urbanismo en general", afirma, "por mi calidad de letrado municipal, ya emitiendo informes jurídicos o participando en los contenciosos que estos temas suscitados".

Su interés, sin embargo, no se limitó a lo profesional y pasó a formar parte, añade, del "movimiento conservacionista del patrimonio histórico que surgió en Sevilla, y también en otras ciudades de España, en la época de la transición", y que incluía a periódicos, asociaciones y otras muchas personas particulares.

Esa preocupación, apoyada por su experiencia legal, se reflejó en una serie de artículos periodísticos que publicó desde 1976 a 1983 y que ahora recopila en el libro Pequeñas historia de Sevilla I. Estragos de la piqueta y algo más (Fundación Avenzoar), que fue presentado en la tarde de ayer en el Círculo Mercantil e Industrial.

Alfonso Pérez Moreno, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Sevilla, fue el encargado de presentar la obra, de la que dijo que no es "sólo una microhistoria del urbanismo de Sevilla en ese periodo, sino que de los 72 casos que presenta se pueden inducir las causas y principios generales de esta problemática y aplicarlos en el presente".

De hecho, sin entrar tampoco en demasiada profundidad en un tema tremendamente complejo que "necesitaría de un ensayo", explica el autor, sí afirma que la "dilapidación del patrimonio histórico" que se había producido en épocas anteriores "se acentuó con el desarrollismo del a época franquista; por un lado por la vitalidad económica, unida a la falta de una mentalidad conservacionista, y por otro por la falta de leyes eficaces que evitaran las demoliciones".

En ese sentido, Enrique Barrero destaca la "incidencia de la Ley del Arrendamiento Urbano, que al congelar las rentas y establecer la prórroga forzosa motivó a los propietarios a intentar declarar los edificios en ruina para poder desahuciar a los inquilinos".

Así, en los 72 artículos que presenta el libro, se incluyen casos tan sangrantes como las demoliciones del Hotel Madrid, del Palacio de Sánchez-Dalp o el de la Plaza Ponce de León "donde estaban los Escolapios", por ejemplo, además de denunciar la situación, por entonces, del Monasterio de San Jerónimo, de la Cartuja de Santa María de las Cuevas, informar de los procedimientos del hotel Alfonso XIII o los jardines del Valle o criticar la falta de efectividad de la declaración de monumento de 1964.

"¿Sirvieron para algo aquellos artículos... aquellas campañas de sevillanismo activo...?", se pregunta en el prólogo del libro el escritor y periodista Nicolás Salas. "Nada que hayamos podido hacer en defensa de Sevilla puede ser nunca estéril", responde. Y Alfonso Pérez Moreno, quien opina que "la mejoría democrática con la transición no se refleja rotundamente en la mejoría de la problemática urbanística", destaca, con el libro de artículos de Enrique Barrero como ejemplo, la importancia "de la información para la participación ciudadana, esencial para la Democracia".

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