Iborra regresa a Málaga con una comedia de enredo

  • 'Enloquecidas' compite en el festival con el debut de Antonio González-Vigil

Juan Luis Iborra presentó ayer en el Festival de Cine de Málaga Enloquecidas, una comedia de enredo protagonizada por Silvia Abascal, Verónica Forqué y Concha Velasco con la única pretensión de "divertir al público". Tras su participación en el certamen con Valentín (2002), el alicantino vuelve a luchar por la Biznaga de Oro con este "proyecto pequeño, rodado en pocas semanas".

En la película, la liberal Blanca (Abascal) conoce al hombre de su vida, pero éste ha desaparecido, por lo que pedirá ayuda para encontrarlo a su tía (Forqué), casada con un honrado concejal de Urbanismo (Jordi Rebellón), y a una diva del teatro (Velasco) saturada de su éxito.

Concha Velasco estuvo siempre presente en la cabeza de los creadores de Enloquecidas. "En la película también es una gran diva aunque cansada de la profesión, que trata fatal al público y no quiere tener éxito", explica el director. Pero son Forqué y Abascal, más que acostumbradas a trabajar juntas, quienes soportan el peso de este largometraje que puede recordar a Misterioso asesinato en Manhattan. Al menos el propio Iborra dice que el guión tiene un "aire" propio de algunos títulos de Woody Allen.

Ayer también concursó Antonio González-Vigil, que firma con Naranjo en flor su primera película. El tango es dolor desgarrado, Sabina también y este filme pretende mecerse entre ambos ritmos. La cinta cuenta una historia de amor en Buenos Aires entre una psicoanalista (María Marull)y un policía (Eduardo Blanco) con un crimen fortuito como desencadenante.

"Para meter la historia en un contexto industrial había que buscar aderezos. Matar a alguien accidentalmente y ver de qué forma te cambia la vida fue el punto de partida de la novela y el autor me dio la libertad para utilizar esa anécdota", explica el realizador de esta coproducción hispanoargentina, la décima a concurso en la sección oficial.

Primero hay que saber sufrir... después amar... después partir... y al fin andar sin pensamientos. El estribillo del tango que da nombre a la película funciona como leit motiv en el seguimiento de los pasos de la pareja; a él le llaman El Sabina por su afición a responder con versos del cantautor.

En un principio , el guión (original de González-Vigil)situaba la acción en el País Vasco, con Karra Elejalde y Rosa Mariscal, pero el proyecto no recibió subvenciones ni permisos de rodaje. Tantos impedimentos dieron motivos a González-Vigil para citar ayer a Milos Forman: "Entre la dictadura política y la del público prefiero la última, ya que en este caso es el espectador quien decide el devenir de una película".

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