Israel Galván abrirá la Bienal con una versión de 'Arena' en la Maestranza

  • El director de la cita, Antonio Zoido, quiere cerrar la próxima edición con un recital de Dorantes en el Puerto de Sevilla

  • El nuevo gestor busca "volver a implicar a la ciudad" en el encuentro

El bailaor Israel Galván abrirá el 7 de septiembre la XX Bienal de Flamenco con Arena, una producción que ya estrenó en la edición de 2004 pero que recupera ahora para representarla en la plaza de toros de la Real Maestranza. "Es una versión que cambia sustancialmente, porque es un espectáculo sin escenario", adelantó ayer el nuevo director de la Bienal, Antonio Zoido, sobre esta propuesta que se acercaba a través de seis coreografías al mundo de la lidia, y que para el especialista extremeño "puede tener muchísima importancia en un momento en el que la fiesta de los toros parece pasar por una crisis y tendrá que decidir qué es", comentó el escritor y filósofo. Zoido anticipó asimismo, en un encuentro con los periodistas, que su equipo está barajando el Puerto de Sevilla como otro de los espacios. "Puede ser muy impactante, por la dureza y el simbolismo, ahora que se cumple el quinto centenario de la primera vuelta al mundo", comentó sobre un enclave que quieren destinar entre otros fines a la clausura. "Estamos pensando, si se dan las circunstancias, cerrar allí la Bienal con un concierto de Dorantes".

Zoido, que toma el testigo de Cristóbal Ortega, destituido el pasado verano tras hacerse cargo de las ediciones de 2014 y 2016, y José Luis Ortiz Nuevo, elegido para un puesto del que dimitiría dos meses después, ha mantenido en la programación algunos de los espectáculos que habían pensado sus predecesores -la apertura con Arena, de heho, era una idea de Ortega-. "Es un tema que abordé con mis colaboradores y decidimos que, aunque no hubiese nada firmado, sí hablado, seguiríamos con esos planes en la medida de lo posible, porque había artistas trabajando en esas obras".

"Queremos que la ciudad se transforme en otoño igual que en primavera", expone ZoidoEl Teatro Alameda se volverá un café cantante y habrá actuaciones en casas palacio

Entre los propósitos que se marca el director de la Bienal está "recuperar el espíritu que hizo nacer la cita" y fomentar una mirada local, "implicar" a los habitantes. "El manifiesto de creación hablaba de una ciudad desierta para el flamenco, en la que había muchos artistas pero no estaban estructurados alrededor de nada", recuerda Zoido. Esa proximidad de los orígenes, sostiene el investigador, fue evolucionando hacia otros territorios. "A lo largo de los años, la Bienal se ha consolidado como un hecho percibido internacionalmente más que localmente. Buscamos sevillanizarla desde la percepción del ciudadano", defiende Zoido, que en la convocatoria en la que trabaja pretende abarcar "transversalmente" todos los ámbitos de Sevilla. "Queremos que la ciudad se transforme en otoño igual que en primavera, celebrar una consagración del otoño. Soy consciente de que eso no se consigue en una sola edición, habrá que persistir".

Así, la próxima Bienal desplegará su calendario de actividades en teatros como el Maestranza, el Lope de Vega o el Alameda, pero también llevará el flamenco a casas palacio como el Palacio Altamira o la Casa de los Pinelo, "espacios a veces desconocidos por el público", dijo Zoido, que adelantó las claves de su gestión en un inmueble de estas características, la Casa de Salinas, en la calle Mateos Gago.

Descartado el Espacio Santa Clara, "ocupado por la celebración del Año Murillo", otro de los puntos de interés de la Bienal de este año será el Teatro Alameda, elegido para revivir la envolvente atmósfera de los cafés cantantes. "No queremos quedarnos en una recreación puntillosa, sino que tenga cabida allí el cante clásico y las creaciones de ahora", observó Zoido. Porque una de las convicciones que alberga el responsable de la cita es dejar convivir el respeto al patrimonio heredado con la necesidad de abrirse al futuro. "En todo arte hay una parte clásica que no se debe perder, pero también hay que dejar que los creadores puedan llegar hasta donde les diga su intuición, luego se verá si lo que hacen funciona o no. La Bienal tendrá que caminar entre esas dos sendas", advierte.

Zoido intentó un "maridaje con el Año Murillo pero no nos ha salido:queríamos recuperar Rinconete y Cortadillo pero se nos va de las manos", confiesa, antes de desvelar dos homenajes que sí prosperarán: uno a Francisco Moreno Galván y la Reunión de Cante Jondo de La Puebla de Cazalla, que "se creó en 1968 con el ánimo de hacer brotar un flamenco democrático, muy lejos de lo que estaba haciendo la dictadura", y otro a los pintores Joaquín Sáenz, Félix de Cárdenas y Paco Cuadrado "porque la Bienal tiene que unirse a otras artes".

El delegado de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo, Antonio Muñoz, que acompañó a Zoido ayer, afirmó que con el encuentro "la ciudad se juega mucho, no estamos ante cualquier evento dentro de la agenda", dijo el concejal, que recordó cómo la cultura atrae a un turismo de calidad y citó como ejemplos otros destinos como Bayreuth o Salzburgo. No obstante, el Ayuntamiento de Sevilla, que destinará 1.500.000 euros a la cita, también trabajará en esa escala local que reivindica Zoido. "Queremos acercar más, si cabe, el flamenco a la ciudadanía, que éste inunde cada uno de los rincones de Sevilla", declaró Muñoz al respecto.

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