'Jam session' de cuatro virtuosos

Sierra es uno de los mejores. También por su dimensión social. La guitarra actual es muy dura: losjóvenes intérpretes saben tanto de armonías que aturullan al público no especializado. Sierra es capaz de verter estos conocimientos, y otras destrezas, en composiciones inteligibles para cualquiera. Como los tres regalos de anoche: granaína fina, bulería ecléctica y alegrías emotivas. Además el homenaje a Sabicas en el cierre. Es un virtuoso de este instrumento. Un virtuoso humilde, cercano.

Virtuosos rítmicos fueron todos los intérpretes de la noche. Un espectáculo íntimo, medido, de suaves y cuidadas transiciones, tanto a nivel musical como escénico. Apenas hubo una falta de atención en este sentido, la dichosa botellita de agua de plástico.

La Tobala y su cante reticente, su voz colorida e impresionista, en donde el fraseo se convierte en sucesión de jipíos. La Tobala da, tan solo, lo que necesitamos. Ni una nota más. Muy concentrada en las malagueñas y deslumbrante en la soleá con El Junco. Este intérprete gaditano mostró lo que puede dar fuera de las ataduras de una gran compañía. La gracia que derrochó en las alegrías la conocíamos, y es sin duda lo mejor de su arte. Mas, en la soleá apuntada, demostró que es capaz de explorar, con éxito, otros ámbitos, otras voces. Es un camino el que se le abre. Un camino que implica, que duda cabe, liberarse de los lastres, de aquello que en el pasado sirvió, pero que ya no es útil. Me refiero a un estilo vistoso pero hueco, y que nada tiene que ver con la gracia mencionada, sino todo lo contario. La diferencia entre la verdad y el disfraz.

Y Monroy. Fue el que tuvo menos espacio para el lucimiento, con un solo tema propio. Es brillante en la exposición y austero en la digitación. Creo que en la potenciación de la segunda se cifra el que encuentre un hueco propio en el panorama del piano flamenco contemporáneo.

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