Crítica cine

Lina reencarnada

Loca obsesión. Comedia, EEUU, 2009, 98 min. Dirección: Phil Trail. Guión: Kim Barker. Intérpretes: Sandra Bullock, Scott Bradley. Cines: Arcos, Cineápolis.

Misterios de la naturaleza dignos del programa de Iker Jiménez: el espíritu espasmódico de Lina Morgan ha cruzado el océano para penetrar en el cuerpo de la otrora estrella de la comedia romántica de los 90 Sandra Bullock. Paradojas: esta fatídica e inopinada reencarnación coincide con la temporada que puede coronar a la protagonista de Mientras dormías, Miss agente especial o Amor con preaviso como ganadora del Oscar a la mejor interpretación femenina por su papel (¿dramático?) en The blind side.

Lo de esta Loca obsesión es, pueden imaginarlo, otra cosa: un recital de muecas, guiños, gracietas y torpezas varias protagonizadas por una Bullock desmadrada que interpreta a una inmadura y excéntrica redactora de crucigramas, soltera y residente en casa de su padres, a la caza desesperada de novio guapetón.

Los esforzados colegas de la prensa americana se quedan cortos cuando en sus crónicas hablan de "la peor película de la semana, del mes, del año y de toda la carrera de Bullock" o de la urgente "necesidad de una reescritura total o de un cambio de protagonista". Uno, modestamente, añadiría a sus numerosos deméritos el de una bochornosa realización televisiva, el de un desfile de buenos secundarios desaprovechados o el del abuso de canciones pegadizas, justificado tal vez como recurso para sepultar ese molesto e incómodo silencio, vergüenza ajena lo llaman también, que sigue a cada nueva payasada de la Bullock.

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