Lole Montoya y el flamenco femenino

  • El tercer disco de la trianera suena más convencional que otros suyos, aunque su voz resulta igualmente brillante

Se echa de menos el rasgueo de guitarra en el estribrillo de La maza, el clásico de Silvio Rodríguez que hace a piano Lole Montoya en este su tercer disco en solitario. Se echa de menos la acreditación de autores y músicos de este disco. Ni siquiera otro clásico de la canción hispana, Ojalá que te vaya bonito, de José Alfredo Jiménez, está acreditado. La versión, a ritmo ternario, viene rotulada como rondeña. Me gusta la mirada de Lole sobre este tema, tan diferente de la norma desgarrada impuesta por Chavela Vargas, y que han seguido otros flamencos. La visión de Lole es luminosa, clara y sanamente distante sobre las pasiones que retrata. Una joyita.

Una más de un disco pleno de ellas. Como siempre que se trata de una obra de Lole. No voy a decir que no echo de menos las composiciones de Manuel Molina, que en la anterior entrega de la cantaora (Ni el oro ni la plata, 2004) ofrecía, entre otras cosas, un cante por alegrías (acompañando a la guitarra el mismo Manuel) de menos de un minuto, absolutamente radical, desconcertante y feliz, carnal y divina.

Y es que, a diferencia de otras ocasiones, y salvo en los casos que les estamos contando, las canciones no están en Metáfora a la altura de la voz y la sensibilidad de esta, una de las cantaoras claves en la historia de este arte. Tangos convencionales, plenos de amor, silencio, sombras. Bulerías de jazmines y gitanos, fuentes, estrellas, muletillas y torres del oro. Lugares comunes. A lo mejor están puestos así, estratégicamente, para resaltar la verdad de las joyas que, como digo, contiene la obra.

La maza es una isla. Elocuencia de melodía y letra, pese al barroquismo de metáforas. Un canto de fe. La fe en uno mismo. La mejor, la única. La felicidad de ser cantera también, que esta maza que es la voz de la cantaora modela, receptores del canto de Lole. Este cante justifica una obra. Lo mejor de Ilusión es la contundencia de la guitarra de Vicente Amigo, autor así mismo de esta bulería. Lo mejor de las alegrías Brisa de la mar es eso, que se trata de unas cantiñas en tono mayor, la fórmula que tantos buenos momentos dio a esta voz, y nos dio.

El tema Metáfora, que cierra y da nombre al disco, está al parecer escrito por Alejandro Sanz, pese a no estar acreditado como digo. Una bulería lenta con un arreglo de guitarra delicioso por su uso de los contratiempos y las disonancias (no me pregunten quién toca, pues no está acreditado). Me gusta por la declaración de pricipios que supone, la respuesta a los que reprochan a la cantaora su sinceridad, su fe religiosa. Es decir el reflejo de la misma (esos que, es de suponer, luego se recrean con la Pasión según San Mateo o las Visones del Amén, por no citar otros cantos revolucionarios). Algunos rechazan la inspiración divina característica de parte de la obra de la última etapa, en solitario, de Lole Montoya. Pero lo cierto es que no es necesaria una visión muy afinada para ver este humanismo religioso en el tema Nuevo día de 1975, que abría a ritmo de bulería lenta y con arreglos de sintetizador su primer y exitoso disco y uno de los capítulos más brillantes del flamenco contemporáneo.

Corren tiempos de escepticismo en que resulta necesario justificar el contenido poético de una intérprete popular que habitualmente va más allá de los fáciles y empalagosos amores de verano. En este disco, sin embargo, arrecian como digo, los lugares comunes. Desde luego prefiero la verdad de Lole que el tópico de tantos. Lole Montoya es mucho,tiene muchas cosas. Mucha música, mucho lirismo, muchos paisajes en su voz. Lole, no es necesario repetirlo, es una de las grandes voces y de las grandes personalidades del flamenco de nuestro tiempo. Metáfora es un disco menos raro, más convencional, y por eso menos apasionante, que los otros dos que ha publicado en solitario. Probablemente llegará a un publico mayor porque responde a las características y convenciones del flamenco popular de hoy. Por eso me interesa menos, conteniendo, como contiene, alguna joya y la presencia de una de las grandes. El disco está dedicado a la mujer.

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