Madre e hijo en el teatro de la vida

  • Juan Echanove y María Galiana llevan al Lope de Vega 'Conversaciones con mamá', una comedia que pretende "hacer reír y conmover"

¿Qué ocurre en la cabeza de una persona que ha sobrepasado los 80 años? ¿Es la suya una vida, una vida verdadera, plena, o una especie de desconcertante descuento, de vida en tono menor, como un rumor en sordina que se va apagando en silencio y resignadamente? Con demasiada frecuencia, lamenta Juan Echanove, las personas -las personas jóvenes o más jóvenes- ni siquiera se detienen realmente a pensarlo, muchas veces por un remoto reflejo de temor, tantas otras por desinterés o adormecidos por la mera rutina. De esta preocupación nació la adaptación de Conversaciones con mamá, primero una película de éxito en Argentina, dirigida por Santiago Carlos Oves, más tarde libreto teatral adaptado por Jordi Galcerán y hoy, tal como llega al Teatro Lope de Vega, donde se podrá ver hasta el domingo, versión aún más personal, pulida con el paso de las horas sobre el escenario -ésta es la décima versión del texto-, por el actor madrileño, aquí también director, y por María Galiana.

"Hay que dejar claro que no es la película traspasada al escenario -explicó ayer la actriz sevillana en la presentación de la obra-. Está basada, claro, pero Jordi le dio un sesgo propio, que a mí me parece poético, precioso. Pero tiene ese punto sin caer en la cursilería, y eso es también importante decirlo". "En la primera versión que nos llegó de Jordi -terció él- había aún alguna influencia porteña, esa extraña dulzura, el interés argentino por psicoanalizarlo todo, pero a mí me interesan más otras cosas. Y además soy partidario de acercar el texto a los actores que lo van a interpretar, de hacer que sea realmente de los actores".

En este proceso de afinación de "las palabras y los tonos", explicó Echanove, jugó a favor la complicidad que tienen los dos intérpretes, evidente también ayer, en la rueda de prensa en el Lope de Vega, que no tardó en deslizarse hacia un tono informal y risueño, y en la que tanto Galiana como su compañero de reparto, amigos desde hace décadas, unidos por su vínculo común con Juan Diego y por una idéntica devoción por Rafael Azcona y los demás "observadores del carácter hispánico" aglutinados en torno a la revista La Codorniz, además de compañeros en la serie de televisión Cuéntame, y ya madre e hijo en anteriores ficciones -La noche más larga y Suspiros de España (y Portugal), las dos dirigidas por José Luis García Sánchez-, no pararon de lanzarse por igual elogios y pullas socarronas.

La obra transporta al espectador a un momento delicado en las vidas de una madre y un hijo. Ella se las arregla sola, lleva la vejez con dignidad, pero todo salta por los aires cuando él pierde su empleo y le planta a ella, para poder mantener su tren de vida, la venta de la casa donde lleva viviendo toda la vida. En el toma y daca saltarán chispas, y unas harán gracia y otras no tanto, dice Echanove: "La función hará pasar un rato maravilloso al espectador, seguro, pero también lo conmoverá. No me interesa la comedia por la comedia, hacer reír por hacer reír, yo lo que quiero es que ese espectador, cuando llegue a casa, piense en su vida, en sus personas mayores, y tenga ganas de volver a ver una obra de teatro en muchas más ocasiones".

Dijo también el actor que la obra es hermosa porque la madre no sólo tiene "la misma capacidad para vivir la vida de forma intensa, sino que de hecho es mayor que la de su hijo". En ocasiones parecía estar hablando del personaje y a la vez de la propia Galiana, en la que ha observado "facultades interpretativas que ni ella conocía", que en cada función "crece y crece y crece", y a él, como director, le ha exigido: "Para bien y para mal, suele decir la verdad, lo cual no es muy frecuente. Así que a eso te expones si diriges a María Galiana, a que te diga la verdad".

"He aprendido mucho -recogió el guante ella-. Yo no he hecho nunca un curso, pero con él he hecho uno intensivo. A veces pensaba: madre mía, en qué berenjenal me he metido... Pero lo peor que me podría pasar es adocenarme, y por eso sigo haciendo teatro".

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