El Maestranza cierra su temporada operística con 'Der könig Kandaules'

  • El teatro apuesta por la recuperación de una "obra maestra" del austriaco Zemlinsky que se estrenará la semana próxima en España

El Teatro de la Maestranza cerrará la próxima semana su programación operística con Der könig Kandaules, una "obra maestra", la última que escribió el austriaco Alexander von Zemlinsky, nacido en 1872 y fallecido en 1942 en Nueva York, en donde se exilió debido a la persecución de los nazis. Arnold Schönberg, a quien el vienés dio clases, no se cansaba de repetir que el momento de su maestro acabaría llegando tarde o temprano. "Y yo estoy convencido de que ese momento está llegando ya", dijo ayer Pedro Halffter, director artístico del teatro, que no dudó en pronosticar que la obra de Zemlinsky "entrará con fuerza en el repertorio habitual en los próximos años", por lo que el Maestranza, dijo, "se anota un tanto". El montaje, realizado por el Teatro Massimo de Palermo, se verá en España por primera vez el lunes y se ofrecerá también el miércoles y el viernes de la próxima semana.

Der könig Kandaules, o en español El rey Candaules, arrastra cierto aura de escándalo, por mucho que hoy éste tenga cierto aire naíf. Escrita por Zemlinsky como acto de amor y gratitud a la ciudad que lo acogió y en la que pasó los últimos años de su vida, la obra nunca llegó a estrenarse en Nueva York, después de que los responsables del teatro donde estaba previsto que se hiciera decidieran que los desnudos de la puesta en escena, y la "sensualidad explícita" -en palabras de Halffter- de muchos pasajes, era demasiado para el público estadounidense de los primeros años 40. Zemlinsky, que venía de una Viena en la que este tipo de recursos escénicos apenas eran ya provocadores, sobre todo tras el estreno de la Salomé de su colega Richard Strauss, chocó de lleno con el frontón del puritanismo y jamás llegó a ver su ópera representada en un escenario. La primera vez que eso ocurrió fue en Hamburgo en 1996.

Pero la ópera, por descontado, es mucho más que una anécdota a cuenta del rechazo al cuerpo desnudo de una mujer en otros tiempos. Para empezar, tiene una partitura "maravillosa, de lo más bello que se puede escuchar en la música del siglo XX, hasta el punto de que al menos a mí me deja absorto en cada momento", apuntó Halffter. El tenor austriaco Peter Svensson, uno de los protagonistas de la obra, en el papel de rey Candaules con el que debuta en Sevilla, coincidió en que la de esta ópera es "una de las mejores orquestaciones de ese siglo, comparable sólo a las de Richard Strauss", y aportó otra pista para entender las coordenadas de la obra: "Estoy muy acostumbrado a hacer los grandes roles wagnerianos y en este sentido encuentro que éste es muy similar". En cuanto a las comparaciones con la Salomé de Strauss, Halffter no niega que haya motivos para hacerlas, pero con un matiz importante: "Mientras que Salomé es una ópera muy alemana, en la que todo es claro y rotundo, Der könig Kandaules es muy vienesa: más oscura y velada, más psicoanalítica".

"Ciertamente, es difícil resumir una ópera tan compleja", reconoció Manfred Schweigkofler, responsable de la puesta en escena y junto a Angelo Canu también de la escenografía. El propio Zemlinsky firmó el libreto de la obra, cuyo argumento se remonta a la Antigüedad, a una de las fábulas de Herodoto. Más tarde otros escritores se hicieron eco de esta historia sobre el poder y la avaricia envuelta en erotismo, pero fue en particular la relectura que hizo André Gide la que animó al compositor vienés a escribir su reflexión sonora sobre el tema. "Uno de los aspectos importantes de la obra es la dignidad. Y también se plantea la pregunta moral de si debemos hacer todo lo que queremos, aunque podamos, ya que hay personas a nuestro alrededor. ¿Hasta qué punto podemos disponer de las vidas de los demás?", añadió Schweigkofler.

Der könig Kandaules plantea estas cuestiones mostrando al rey (Svensson) tratando de compartir su riqueza con todos, en principio con buenas intenciones, en especial hacia su amigo Gyges (encarnado por el barítono Martin Gantner, bien conocido en los últimos años en el teatro), con el que llega incluso a porfiar para mostrarle desnuda a su mujer (la soprano Nicola Beller Carbone), dispuesto a compartirlo todo... sabiendo que en definitiva suyo es todo. Pero Gyges, el amigo, un pescador muy humilde, enloquece. "Y de pobre pescador pasa a futuro dictador...", dice Gantner sobre la cuestión de fondo que plantea esta obra semidesconocida a la que el Maestranza quiere ahora devolverle la gloria.

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