Magnífico Beethovenen un pobre Año Albéniz

Concierto de cierre de la XIX temporada de abono. Programa: 'Eritaña', 'Cádiz' y 'Corpus Christi en Sevilla', de I. Albéniz; Sinfonía nº 9 en Re menor, op. 125, de L. van Beethoven. Solistas: R. Lojendio, Mª J. Suárez, S. Davislim y J. Tilli. Coro de la A. A. Teatro Maestranza. Director: Rafael Frühbeck de Burgos. Fecha: Jueves 25 de junio. Lugar: Teatro de la Maestranza. Aforo: Lleno.

El pasado 18 de mayo se cumplieron cien años de la muerte de Isaac Albéniz, un compositor cuya talla crece y crece conforme pasa el tiempo y conforme vamos conociendo mejor su obra más allá de los perfiles tipistas con los que durante tanto tiempo se lo asoció. Por ello he echado aquí de menos un homenaje más intenso en el que sonasen, por ejemplo, sus canciones, sus sonatas, su concierto para piano o, por qué no, alguna de sus óperas o zarzuelas. Por eso parece forzado y meramente protocolario adherir a una obra como la Novena, merecedora de ocupar en solitario un programa, orquestaciones de obras para piano del genio de Camprodón.

Si en Eritaña, orquestada con brillantez por Cristóbal Halffter, Frühbeck abusó de la densidad y de las dinámicas más fuertes, en Cádiz (orquestada por él mismo) se pasó de edulcoramiento en el fraseo, olvidando marcar con mayor incisividad el ritmo de habanera, mientras que en Corpus Christi en Sevilla (en versión para orquesta de Arbós) obvió la sutilidad de las indicaciones dinámicas originales para instalarse desde el principio del mezzoforte para arriba, con el resultado de momentos confusos cuando se superponen los temas principales.

Sin embargo, con la inmensa composición de Beethoven pareció salir otro director. Ahí emergió el mejor representante español de la tradición del Kapelmeister germánico, totalmente dominador de todos los resortes de la orquesta. Pero no fue una versión a la antigua, sino mucho más delicada, de tempi más vivos de lo habitual en Frühbeck, con claridad y transparencia (se pudo escuchar, por ejemplo, el trémolo de los segundos violines al inicio del primer movimiento), con teatralidad y sentido de los volúmenes. Magnífico el coro (la mejor actuación de la temporada) y de los solistas destacaría la heroica y bella voz de Steve Davislim.

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