Música clásica

Manon vuelve al Liceo

  • Virgin ofrece en un doble DVD la grabación de la 'Manon' de Massenet que ofreció el Liceo de Barcelona el pasado verano

Coincidiendo con las representaciones de Werther en el Teatro de la Maestranza, el sello Virgin publica Manon, la otra ópera de Jules Massenet (1842-1912), tal y como la ofreció el Liceo de Barcelona en junio y julio de 2007. Más de dos décadas llevaba el gran coliseo barcelonés sin acercarse al que en efecto es uno de los dos títulos emblemáticos del compositor francés, y lo hizo en el marco de una temporada dedicada a revisar distintas visiones operísticas del personaje, por lo que antes de la obra de Massenet se ofrecieron también las de Puccini, Henze o Auber.

Basada en Manon Lescaut, novela con pretensiones moralizantes del abate Prévost, Massenet comenzó a ocuparse del tema al menos en 1881. El libreto se encargó a Henri Meilhac y Philippe Gille y la ópera se estrenó el 19 de enero de 1884 en la Opéra Comique de París con extraordinario éxito. El compositor atribuyó gran parte del triunfo a su protagonista femenina, la belga Marie Heilbronn, que tenía dotes de gran actriz, hasta tal punto que cuando la cantante falleció (con sólo 35 años), después de haber representado la obra más de 80 veces, el compositor prefirió retirarla del cartel antes de ofrecérsela a otra soprano.

Natalie Dessay parece perseguir la sombra de Marie Heilbronn. Al menos eso se desprende de su interpretación liceísta, en la que la soprano de Lyon desplegó todas sus dotes de seducción de cantante-actriz, que son más que notables. Su evolución de los típicos papeles de ligera que la hicieron famosa hacia desempeños más líricos parece marchar a buen ritmo, pues vocalmente Dessay muestra aquí unos graves de apreciable seguridad y prestancia, aunque para ello haya tenido que sacrificar algo del magnetismo animal que tenían sus agudos, que ahora suenan mucho más controlados. En cualquier caso, para Massenet se requiere sobre todo un centro amplio y una elegante línea de canto, y Dessay tiene ambas cosas como muestra en una refinadísima y muy matizada Adieu notre petite table.

A su lado, el mexicano Rolando Villazón parece hasta burdo, y es que sus armas son otras: la de la pasión, el canto efusivo, la entrega. Villazón es un tenor lírico en origen que ha ido introduciéndose poco a poco en papeles más dramáticos, lo que le ha ocasionado problemas, pues la potencia de su voz no alcanza a la del mítico Del Monaco y la densidad y oscuridad del timbre no es la de su modelo Domingo. En Massenet se siente en cualquier caso cómodo: su Sueño resulta muy emotivo, pero donde despliega toda la fuerza de su capacidad interpretativa es en un "Ah! Fuyez douce image" de intenso dramatismo.

Los dos divos estuvieron arropados por un elenco en el que Manuel Lanza hace un brillante Lescaut, el gran Samuel Ramey un algo tremolante Conde Des Grieux y en el que en un papel menor luce con encanto singular la gaditana Cristina Obregón. Dirección correcta de Víctor Pablo Pérez en una producción algo antigua de David McVicar para la English National Opera de Londres, donde se estrenó en 1997. Lo mejor es sin duda el riquísimo vestuario de época. El escenario es único y representa una especie de anfiteatro (otra vez, la idea del teatro dentro del teatro), que sirve para presentar a los figurantes como especies de voyeurs de reality televisivo, siguiendo con pasión la peripecia vital de la pareja protagonista.

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