María Pagés reivindica en Cajasol las ýDivinas palabrasý del flamenco

  • La bailaora sevillana presenta un montaje con textos de Saramago, Machado, Miguel Hernández y anónimos.

Hace más de tres años, a María Pagés le apeteció bailar con un poema de Saramago. La idea la tuvo un jueves; el domingo, tras una serie de contactos con allegados del Nobel y aprovechando una de esas curiosas casualidades –él visitaba Sevilla ese fin de semana–, el escritor portugués estaba en el salón de la casa de la bailaora leyéndole en portugués su poema Alza una rosa. La grabación sonora de ese momento abrirá hoy la actuación de la bailaora sevillana en el ciclo Jueves flamencos de Cajasol.

Pagés aprovechará la oportunidad para reivindicar los textos del cante flamenco, porque piensa que la “literatura” que contienen muchos de ellos no está suficientemente bien valorada. Por eso el espectáculo se titula Divinas palabras, no porque tenga relación alguna con Valle-Inclán, a cuyo universo recuerda sin embargo inevitablemente.

Bailará dos soleás, una farruca, tientos, un martinete y unas alegrías, que serán introducidas por poemas y textos diversos de Miguel Hernández, Antonio Machado, Atahualpa Yupanqui, el citado de Saramago y versos anónimos, entre otros textos. Acompañarán a Pagés siete bailarores (tres mujeres y cuatro hombres) de su compañía, Israel de la Rosa y Ana Ramón (cante), Isaac Muñoz y José Antonio Carrillo (toque) y el joven sevillano Paco Vega (percusión).

Dice Pagés que se ha dedicado mucho a la compañía estos últimos tiempos, y que ahora toca cuidarse a sí misma. Por eso lleva ya algunos esbozos de la coreografía que presentará en la próxima Bienal de Flamenco de la ciudad en una libreta que lleva siempre consigo. “Es una especie de autorretrato”, dice.

Pero Pagés, cuya compañía tiene su sede en la localidad madrileña de Torrelodones desde hace nueve años, tiene muchos otros proyectos. El principal, el de “toda una vida”, es la construcción de un teatro dedicado exclusivamente al flamenco en la Torre de la Plata, en pleno casco histórico, próximo a la Torre del Oro.

Las negociaciones entre el empresario Miguel Gallego, su socio, y las instituciones, dice, “van muy bien”. La bailaora quiere implicar en el proyecto a todas las administraciones, desde el Ministerio de Cultura a la Junta de Andalucía, pasando por el Ayuntamiento hispalense, que de hecho ya ha cedido este espacio para uso cultural. Pagés tiene en mente varios nombres emblemáticos de la arquitectura internacional para diseñar un edificio que aspira a ser “un lugar de referencia” del mundo flamenco y que estará listo “entre 2010 y 2012”. Será una manera de catalizar el actual “interés bárbaro” por el flamenco, mucho más “reconocido” ahora que hace años en todo el mundo, dice.

‘Divinas palabras’, de María Pagés. Hoy, en el Centro Cultural Cajasol (Laraña, 4), a las 21.00

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