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Máscaras de la violencia

  • 13 Espacio Arte, en Hytasa, muestra el interesante trabajo de Marta Beltrán

Detalle de uno de los dibujos de Marta Beltrán. Detalle de uno de los dibujos de Marta Beltrán.

Detalle de uno de los dibujos de Marta Beltrán.

Al titular su exposición como un célebre filme de Claude Chabrol, La Ceremonia, Marta Beltrán (Granada, 1977) ofrece determinadas pistas de sus preocupaciones y de la investigación que plantea con sus imágenes. El filme insistía en las desigualdades y diferencias sociales, pero lo hacía inscribiéndolas en otros mecanismos de dominación relacionados con la distribución desigual del saber y la discriminación por razones de género. Al situar además todas esas tensiones en un medio doméstico (como se recordará la protagonista es una criada analfabeta y disléxica), el filme se enclava en un territorio difícil y resbaladizo en el que el afán de dominio puede revestirse de paternalismo y lo familiar y cercano no está libre de violencia.

Algunas figuras de Beltrán son claramente violentas, glosen o no algún fragmento del filme, pero otras, tranquilas y aun presididas por la calma, dejan deslizar a su través un inquietante aire de amenaza. Esto lo consigue gracias a una figuración de trazo duro con potentes contrastes de luz: la tinta china sobre el papel cumple bien esa función, fortalecida además por un trazo que antepone la intensidad expresiva a la corrección formal.

Siguiendo algunas líneas que recuerdan al cómic, Marta Beltrán parece enlazar con un género, característico de la modernidad, la caricatura. Baudelaire supo descubrirla en los aguafuertes de Goya desde los que se suceden fértiles líneas que pasan por Honoré Daumier, Félix Valloton y James Ensor, y llegan hasta Otto Dix y George Grosz. Hay, sin embargo, una diferencia importante: mientras aquellos autores fustigaban con sus dibujos la dureza o la hipocresía de la sociedad moderna, y de este modo las consideraban de algún modo extraordinaria, Marta Beltrán (y, en general, los autores de hoy) sugiere que la dominación y la violencia anidan en la vida ordinaria. Si la modernidad denunciaba, sus sucesores prefieren advertir y señalar que la corrección puede ser la otra cara del abuso y la protección tiene con frecuencia como revés unido a ella el deseo de dominación. Tal vez por eso, la comisaria de la muestra, citando a María Zambrano, dice que hay cosas que, si no se pueden decir, sí se deben escribir o como en este caso, dibujar. La muestra, situada en las que fueron naves de Hytasa, ofrece además un esbozo del estudio de la autora, dando idea de cuál es el proceso de su trabajo.

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