Mayores que ayudan a los mayores

  • La Asociación Sevillana de Asistencia acaba de ser declarada de Utilidad Pública por su gran laborl ASA Avenida de Carrero Blanco, 26. 1º Planta. Modulo 3 Teléfono, 954 087 838. Fax, 954 087 839.

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Cuando, en 1999, nació la Asociación Sevillana de Asistencia (ASA), se pretendía un doble objetivo: atender a las personas mayores, fundamentalmente a las que viven en soledad, y hacer que los voluntarios, en su mayoría también personas de edad avanzada, se sintieran útiles a través de la labor del voluntariado.

Casi una década después, los fines se han cumplido, hasta el punto de que la asociación acaba de ser declarada de Utilidad Pública por el Ministerio del Interior. Un hecho que, sobre todo, apunta Diego Domínguez Gómez-Plana, presidente de ASA, es importante por el reconocimiento "a la labor de los voluntarios, que les anima a seguir así".

Son, en la actualidad, 134 los voluntarios de la asociación, en su mayoría personas mayores, jubilados, prejubilados y amas de casa. De hecho, el 80 por ciento son mujeres. Personas que tenían tiempo libre y querían hacer algo útil con él.

Y vaya si lo hacen. En su triple área de actuación, hospitales, residencias y domicilios particulares (la más importante), ASA atiende a 151 usuarios "censados", matiza el tesorero, Rafael Parejo Cardona. "Lo que significa que tenemos todos sus datos. Pero también se atiende ocasionalmente a muchas personas cuando visitamos los centros hospitalarios y residencias".

Generalmente, las necesidades les llegan a través de personas conocidas, de los servicios sociales del Ayuntamiento y también, apunta Francisco Viguera Lara-Barahona, vocal de la asociación, de las enfermeras enlace.

Y las necesidades son grandes. ASA actúa en ocho de los 11 distritos de la capital y, excepcionalmente, fuera de ella. Allí encuentran, apunta Francisco Viguera, "de todo": ricos, pobres, sanos, enfermos... pero habitualmente con un denominador común, "el drama de la soledad", como afirma Diego Domínguez.

"Hay personas con alto nivel económico que viven rodeadas de sus recuerdos, de muebles y objetos de valor, pero solas". Otras tienen grandes dificultades económicas o físicas, pero su mayor problema sigue siendo la soledad.

"Sobre todo, lo que quieren es hablar, ser escuchados", afirma Rafael Parejo. Una "necesidad de comunicación" que se genera tras "horas y horas de estar solos", añade Diego Domínguez, "desatendida no sólo desde el punto de vista oficial, sino de la frialdad de hoy de la sociedad".

En algunos casos, estas personas han sufrido, sencillamante, un abandono familiar y se pasan meses sin recibir visitas. Aunque también hay muchos casos, matiza Francisco Viguera, en la que los familiares no pueden atender a los mayores "por necesidad, porque tienen que trabajar".

Lo cierto es que este sector de la población crece "cada día, porque la esperanza de vida cada vez es más alta", lo que plantea retos muy importantes de cara al futuro para la sociedad. Al menos ASA está ofreciendo respuestas. Y así se les ha reconocido.

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