El Mes de Danza vuelve a la calle y se reencuentra con un público fiel

El cielo plomizo que amenazó durante todo el día no llegó a descargar y acabó convirtiéndose en un perfecto ciclorama para las actuaciones del segundo día del mes de la danza de Sevilla que cumple, con esta edición, quince años.

Quince años que ya han dado sus frutos, un público fiel, de todas las edades y entre el que ayer se podía observar a un buen número de niños y jóvenes que empiezan a sentir que la danza es algo cercano y que, además, pueden encontrarla en cualquier rincón del centro de su ciudad.

La programación de ayer comenzó a mediodía con la compañía vasca Ertza, que puso en escena Ni contigo ni sin ti. El lugar elegido, la plaza de la Catedral. Con música de Tom Waits, La Lupe y The Postal Service, los intérpretes Pilar Andrés y Asier Zabaleta nos contaron los entresijos cotidianos de una pareja, el tira y afloja diario entre un hombre y una mujer que no acaban de estar contentos con su relación pero que tampoco pueden dejar de mantenerla.

Hoy, domingo, podemos volver a ver a esta compañía con otra coreografía, Intemperie, un solo a cargo de Asier Zabaleta en el Monasterio de la Cartuja a las 12:00.

El Patio de Banderas fue el siguiente escenario. El público pudo desplazarse sin molestias de un lugar a otro y asistir al solo del gaditano Pablo Fornell. Era la una de la tarde y el cielo seguía amenazante pero volvió a ser condescendiente y la pieza El cisne feo se desarrolló puntual entusiasmando a los presentes. La obra tiene ya su recorrido, se estrenó en la pasada edición del Festival Cádiz en Danza y cuenta la historia de una metamorfosis en la que el baile sirve de catarsis para la transformación del patito que una vez cisne también se encuentra solo y torpe al principio.

Llegó la tarde y la programación tenía guardada una sorpresa a la hora del aperitivo. A las dos de la tarde el precioso patio del Conservatorio Superior de Danza de Sevilla acogía la primera colaboración artística de esta entidad con el Mes de Danza. Esta participación pone de manifiesto uno de los mayores logros de estos quince años de esfuerzos. Los propios estudiantes de danza exponían, de la mano de Elena Postigo, profesora y jefa del departamento de danza contemporánea, dos espectáculos: Paisajes, interpretado por los alumnos de primero y segundo y que dio paso a Océano, un trabajo muy elaborado de los alumnos de tercero. El centro cuenta con un total de 516 alumnos repartidos en las cuatro disciplinas que se imparten clásica, española, flamenco y contemporáneo.

María González, directora del certamen se mostraba muy satisfecha por la afluencia del público a pesar de la amenaza de lluvia y se refirió a la polémica surgida con el Ayuntamiento. González manifestó que no le parecía bien que todo se hubiese focalizado en la ciudad, “el compromiso que pido no sólo es con el Ayuntamiento, también es con la Junta y con el Ministerio”. “Todo se ha centrado en el dinero cuando lo más importante y lo que hace falta es que el festival tenga una visión”, reclamó.

María González admitía el crecimiento de la danza en Sevilla, la programación en los teatros y las nuevas iniciativas surgidas en los últimos años, “por eso el Mes de Danza debe crecer en tres direcciones: la coproducción con creadores locales, el intercambio con otros festivales y trabajar en torno a temas que unifiquen la edición”.

La jornada de ayer concluyó en el parque de María Luisa, cuyo marco vegetal sirvió de escenario a tres propuestas de tres mujeres. Versiones muy distintas que se complementaron provocando el placer de un público que se fue incrementando a medida que se desarrollaba el espectáculo. Janet Novás (Marieta) abrió el fuego con un actuación difícil basada en la dureza de su baile creando imágenes bellas como la de la fuente humana. Dio paso a la también gallega Anuska Alonso que gustó mucho. Comenzó suave con música árabe pero pronto adquirió fuerza y rapidez cuando llegó el turno de la electrónica. Con una excelente técnica sorprendió por su enérgica presencia corporal.

El final fue para la sevillana Paloma Díaz, que jugaba en casa con su espectáculo Sniff, que ha obtenido una gran acogida desde que se estrenó en 2002. Coreografía de Isa Ramírez, el extracto que presentó ayer Paloma Díaz volvió a gustar y fue un buen final para un día cargado de propuestas interesantes.

Hoy  la programación se centra en la mañana. A partir de las doce en el CAAC/Monasterio de la Cartuja actuarán  la compañía belga Vincent Dunoyer, los gallegos Arraiana, los vascos Germán Jáuregui/Borja Ramos y Ertza.

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