Michael Fassbender, el actor de moda

  • El alemán protagoniza 'Un método peligroso', de David Cronenberg, y la última adaptación al cine de 'Jane Eyre', además de la aún no estrenada 'Shame', con la que ha deslumbrado en festivales.

Es el actor de moda. Se llama Michael Fassbender, mide 1,83 metros, es alemán, rubio de ojos azules y un gran actor. Y lo demuestra en Jane Eyre, que se ha estrenado este fin de semana en España, en Un método peligroso, también recién estrenada, o en Shame, con la que ha maravillado en festivales. De hecho, su último reconocimiento fue la Copa Volpi del Festival de Venecia por su trabajo en esta última, donde interpreta a un joven atormentado y adicto al sexo. Pero Fassbender ya tenía otros premios de una veintena de festivales, de Toronto a Estocolmo, pasando por Londres, San Diego o Nueva York, aparte de una nominación como estrella ascendente en los Bafta y el premio de la Asociación de Críticos Cinematográficos de EEUU y Canadá (BFCA) en 2010, compartido, por Malditos bastardos.

Como George Clooney, Fassbender se dio a conocer en series de televisión, hasta que Steve McQueen, el director que ahora le lanza definitivamente al estrellato con Shame, le reclamó para encarnar a Bobby Sands en Hunger (2008), el famoso preso del IRA fallecido en huelga de hambre. Ese desconocido Fassbender ya fue capaz entonces de perder 14 kilos y de pasar dos meses "continuamente hambriento" para dar vida con credibilidad al protagonista.

En realidad, Fassbender ha filmado catorce largometrajes, otras tantas series de televisión, varios cortos y hasta videojuegos, pero su camaleónica capacidad para convertirse en otros hace necesario muchas veces forzar la memoria para localizarle, por ejemplo, en Fish Tank, 300, Jane Eyre o Un método peligroso. Sin maquillajes, bigotes, gafas o trajes de época que escondan sus rasgos, y sin ropa, aparece -este sí, inolvidable Brandon- en Shame, atormentado y brillante adicto al sexo, guapísimo Fassbender, y cuyos desnudos integrales han ido causando tanto revuelo como admiración allá donde se ha estrenado la película. Por ejemplo, en el Festival de Venecia, donde se alzó con la Copa Volpi, o en el de San Sebastián, a donde llegó en moto para mayor fascinación de sus admiradores.

Sin embargo, este Brandon ha sido un trabajo "muy duro" para él. "Me dejó mentalmente exhausto -ha explicado-. Tuve que mantener una gran disciplina durante semanas para no salirme del personaje; un tipo con muchos problemas y que no es bueno para sí mismo. Fue muy intenso". Al actor le resulta "extraño" el interés que despierta entre las mujeres, pero también lo relativiza y lo toma como algo vinculado al "negocio". "Hay gente con mucha pasión que te espera en los festivales a las salidas de la proyecciones, y además las fans son muy simpáticas. Pero no pienso demasiado en ello, es parte del trabajo", dijo durante su visita a San Sebastián.

Actor de instinto, asegura que en papeles tan intensos como los que ha desarrollado en los últimos años, de Brandon Sullivan al psiquiatra suizo Carl Gustav Jung en Un método peligroso, de David Cronenberg, le cuesta evadirse del sufrimiento del personaje, del que intenta salir "cuanto antes", para ajustarse a su propia vida. En ese sentido, manifestó que le resultan especialmente atractivos los personajes nuevos, los directores nuevos y los escritores nuevos y que no se plantea "meterse en la piel de grandes personajes como Hamlet".

Fassbender, actor también de Malditos bastardos, de Quentin Tarantino; X-men: Primera generación, de Matthew Vaughn, y Jane Eyre de Cary Joji Fukunaga, es de los que repasa sus interpretaciones una vez montada la película, aunque lo hace desde un punto de vista "bastante" técnico, analizando fallos o viendo dónde resulta más creíble.

Nacido en Heidelberg (Alemania), en 1977, y criado en Irlanda, se trasladó joven a Estados Unidos, donde tuvo una primera y gran oportunidad en 2001 al participar en la serie televisiva Hermanos de sangre, producida por Steven Spielberg y Tom Hanks. Se considera "definitivamente" un actor europeo, aunque "muy influido" por las películas estadounidenses de los años setenta y sus héroes. Quizá por eso quiso ser el soldado romano Quintus Dias en Centurión, del británico Neil Marshall y volverá pronto a convertirse en Magneto en la próxima entrega de X-Men.

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