Mike Figgis se convierte a la nueva religión digital

El polifacético director de Lunes tormentoso, Asuntos sucios y la oscarizada Leaving Las Vegas fue uno de los primeros en hacer proselitismo de la nueva religión del cine digital en la década de los noventa. Ahí está su Timecode (2000) para testimoniarlo, una (fallida) película experimental grabada en vídeo en la que sus tramas transcurren en tiempo real en una pantalla partida en cuatro. También sus últimos proyectos, Hotel y Co/Ma, todos ellos inéditos en España.

A partir de su experiencia con las nuevas tecnologías (Figgis ha desarrollado él mismo interesantes avances en los sistemas estabilizadores de las cámaras), el británico condensa en este manual de autoayuda cinematográfica algunas de sus reflexiones, recetas y consejos, unos más interesantes y meditados que otros, sobre las posibilidades de futuro, todas a la luz del presente, del cine digital: desde la elaboración del guión al trabajo con los actores o la posproducción, del manejo de la cámara a la creación de una determinada estética, del considerable abaratamiento de la financiación a las nuevas vías de distribución y ventanas de exhibición en los nuevos mercados. Entusiasta y didáctico, prolijo en ejemplos propios y ajenos, escasamente autocrítico, Figgis resultaría un maestro más convincente si no fuera porque él mismo se ha saltado muchas de sus lecciones en numerosas ocasiones. Repásese su filmografía a tal efecto.

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