Crítica de Música

Morir de éxito

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orquesta barroca de sevilla

'Universo Barroco'. Ciclo del Centro Nacional de Difusión de la Música (CNDM). Programa: Obras de V. Basset, P. Rabassa, A. Ripa y F. J. Haydn. Orquesta Barroca de Sevilla. Soprano: Julia Doyle. Dirección: Enrico Onofri. Lugar: Auditorio Nacional de Madrid. Fecha: Miércoles 13 de abril. Aforo: Lleno.

Con todas las localidades vendidas desde hacía varios días, la Orquesta Barroca de Sevilla alcanzó un importantísimo éxito en el Auditorio Nacional con un programa que ejemplifica a la perfección las señas de identidad que hacen de este conjunto un caso muy especial en el panorama español. Con la incondicional entrega de Enrico Onofri, la OBS seleccionó para su cita madrileña (repetida ayer en Oviedo) obras de sus dos últimos proyectos Atalaya, con obras de la catedral de Sevilla del XVIII.

Con un conjunto nutrido y con la colaboración de la espléndida acústica de la sala, la OBS mostró desde los primeros acordes un sonido sumamente empastado, rico en matices tímbricos, con agudos luminosos y una gran variedad de matices en la franja central de los registros. Onofri diseccionó las partituras hasta su último detalle y consiguió efectos de fuerte carga expresiva en el fraseo, con ataques incisivos, acentuaciones dramáticas y regulaciones milimétricas. Pero donde el sonido y la flexibilidad de la OBS arrancaron los vítores del público fue en la versión de la sinfonía n. 44 de Haydn. Aquí Onofri ofreció una versión plenamente Sturm und Drang, llena de contrastes dinámicos y de efectos expresivos sorprendentes, desde los ataques impactantes del Finale a la transparencia cristalina de los pasajes en sordina del Adagio.

Julia Doyle fue un elemento imprescindible en este éxito. Con su voz brillante, rutilante, perfectamente proyectada y su sensibilidad, hizo del flujo melódico de las lamentaciones una demostración de ductibilidad en el fraseo y de intensidad en la expresividad.

El triunfo madrileño de la OBS contrasta con el poco claro panorama referente a su continuidad. Francisco Lorenzo, coordinador artístico del CNDM, nos subrayaba la importancia del hecho de que la OBS mantenga una plantilla y una temporada de conciertos estables, algo poco usual en los grupos barrocos españoles y que redunda en la calidad del grupo, lo que hace que el compromiso del CNDM con la orquesta esté asegurado para los dos próximos años. Algo similar manifestaba Elena Angulo, quien durante muchos años liderase las políticas culturales de la Junta de Andalucía.

Pero según el coordinador de la OBS, Ventura Rico, la situación al día de hoy es más bien oscura. Para empezar, este proyecto Atalaya depende de la financiación de las universidades andaluzas, que este año han cambiado su sistema de gestión y que hace que hasta septiembre no se sepa con qué cantidad se podrá disponer, cuando están ya comprometidos conciertos para noviembre, sin tiempo para contrataciones -"a Onofri hay que reservarle fechas con un año de antelación como mínimo", en palabras de Rico- ni para encargar las investigaciones musicológicas, lo que pone en peligro la continuidad del proyecto.

Por otra parte, el traslado de los conciertos de abono al Lope de Vega no acaba de cuajar: hay problemas de reserva de fechas para la próxima temporada y, sobre todo, la acústica de la sala y la visibilidad de muchas localidades han causado descontento entre los Amigos de la OBS, el importe de cuyos abonos supone una de las principales fuentes de financiación del grupo. Según Rico, "el Ayuntamiento, además del dinero que nos aporta, nos podría ayudar prestándonos los servicios de su personal y funcionarios en cuestiones como transporte de instrumentos, montaje de escenarios, cuestiones administrativas, imprenta, etcétera, tal y como hace con el Festival de Música Antigua, por ejemplo", lo que supondría un importante ahorro para las escuálidas arcas de la Barroca.

Una posible solución, aún pendiente de consolidarse, sería dejar el Lope de Vega para una ópera barroca escenificada, volver a la Sala Joaquín Turina en programas repetidos dos días para atender a los previsibles mil socios y actuar en tres ocasiones, en formación más nutrida, en el Teatro de la Maestranza, llegando para ello a un acuerdo con su gerencia en lo relativo al pago del exagerado canon por uso del Maestranza (13.500 euros más IVA por día) y el reparto de la taquilla.

Así y sólo así se podría asegurar la continuidad de la temporada estable de la OBS en las condiciones de dignidad y calidad que el apoyo de la masa social que la soporta y los 20 años de trayectoria de la orquesta se merecen. De lo contrario, se correría el peligro de morir de éxito.

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