artes escénicas

Movimientos con vistas al interior

  • La coreógrafa Lisbeth Gruwez y la compañía La Tristura visitan el Central

El compositor Maarten van Cauwenberghe y la coreógrafa Lisbeth Gruwez, en las escaleras del Central. El compositor Maarten van Cauwenberghe y la coreógrafa Lisbeth Gruwez, en las escaleras del Central.

El compositor Maarten van Cauwenberghe y la coreógrafa Lisbeth Gruwez, en las escaleras del Central. / juan carlos vázquez

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Sin ser consciente de que acabaría conformando una trilogía, la coreógrafa belga fue encadenando espectáculos con su compañía Voetvolk, creada junto al compositor Maarten van Cauwenberghe. Fue el tiempo el que le hizo ver las similitudes entre los tres montajes, It's going to get worse and worse and worse, my friend (2012), una reflexión sobre los efectos de la palabra en la que se bailaba el discurso de un pastor evangelista; AH/HA (2014), una exploración de la risa y sus misteriosos resortes; y el último, We're pretty fuckin' far from okay, un dúo estrenado el pasado año en el Festival de Avignon y con el que se cierra el Tríptico de los cuerpos extáticos. "En las tres obras, es como si hubiese puesto un marco dentro del que he incluido todas las emociones humanas", explica la bailarina, que hoy y mañana presenta en la sala B del Central (a las 20:00) el último de estos trabajos, We're pretty fuckin' far from okay.

A través de este dúo que interpreta junto a Nicolas Vladyslav, Gruwez analiza la angustia del hombre contemporáneo y la traduce a la expresión de los cuerpos. Desde la gestación de la propuesta, se alía con Van Cauwenberghe para lograr su objetivo, una coreografía donde hay espacio para la improvisación -"digamos que tengo un alfabeto pero también escribo frases nuevas cada tarde"- y que está estrechamente vinculada a la música. "Ya quisiera Alfred Hitchcock haber contado con Maarten para crear angustia en Los pájaros", opina Manuel Llanes, director del Central, sobre la tensión que transmite el compositor, que conoció a Gruwez trabajando para el gran Jan Fabre, un maestro con el que ambos mantienen una estupenda relación. "Tenemos la llave de su teatro, y él viene a ver nuestros ensayos. Es de una tremenda generosidad", comentan.

El Teatro Central también acoge hoy y mañana (21:00), en su sala grande, a La Tristura, para Llanes "el secreto mejor guardado" de la escena española. La compañía de Celso Giménez e Itsaso Arana (vista en las películas Las altas presiones y La reconquista) toma como inspiración el séptimo arte para una obra que se llamaría, precisamente, Cine. "La fotografía cambió el modo de crear la pintura, pero el teatro parece vivir de espaldas a lo que se hace en el cine. Y nosotros queríamos investigar eso en un plano visual, escénico", apunta Giménez. El hecho de que la expresión cine venga de Kiné, raíz griega que significa "movimiento", les inspiraba un viaje, una suerte de road movie que acabó protagonizando un hombre en busca de su identidad. "Un amigo nos contó que sospechaba que era un niño robado. Quisimos vivir ese proceso", expone Giménez sobre una producción que interpretan Arana, Fernanda Orazi y el músico Pablo Und Destruktion, y en la que sus integrantes compaginan el compromiso político con la investigación formal. "¿Se puede seguir indagando en un lenguaje propio cuando lo que quieres decir es tan pesado y concreto?", se preguntan desde La Tristura. "Ése es el reto".

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