Mundowaflar: el jazz en Sevilla

  • El contrabajista sevillano Estanislao Waflar, habitual de la escena 'jazzística' local, presenta hoy en Fnac 'Tierra', su primer álbum como líder de Mundowaflar, en el que ha introducido ecos mediterráneos

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Estanislao Waflar (Sevilla, 1972) es contrabajista de jazz. Algo ya de por sí excepcional, en Sevilla. Y, por si fuera poco, presenta ahora su primer disco, Tierra. Será hoy jueves, en la Fnac (Avenida de la Constitución), a las 20.00. La entrada es libre. Quien no pueda asistir a la presentación, tendrá dos oportunidades más para disfrutar del jazz de Mundowaflar.

El de Waflar y su Tierra es uno de esos raros casos en que el artista y su obra se corresponden casi milimétricamente -¿pero acaso puede ser de otro modo cuando el artista obra con total honestidad?-. La música de Mundowaflar -el grupo que lidera, y que componen Nacho Botonero, Ignacio Béjar, Ángel Andrés Muñoz y Nacho Megina, más la colaboración de José María Cortés y Joaquín Rodero (Caravasar)- es franca y apacible.

"Tierra es el resultado de dos años de trabajo", dice el contrabajista. "Se trata de un proyecto hecho quizá de diferentes aspectos de mi personalidad: intismismo, energía, vitalidad y optimismo... Me gusta la música melódica. Mis temas, generalmente, se pueden tararear. No pretendo sino que el oyente disfrute y vuelva a poner el disco de nuevo. A veces los músicos, en nuestro proceso creativo, pensamos antes en agradar a otros compañeros músicos que al público. Creo que eso es un error. Quizá mi música peque de simplista, pero ello va a posibilitar que alcance a un mayor número de personas. No es que lo más importante sea el número, claro, pero hay que llegar a un punto intermedio entre el oyente músico, el oyente no-músico y lo que quieres decir".

El público sevillano ya ha tenido ocasión de escuchar al grupo, que lleva una temporada (desde la primavera de 2005, en que se estrenó en las Reales Atarazanas) rodando por nuestros escenarios y durante el pasado Jazz en noviembre ofreció un adelanto de este disco en las concurridas jam sessions del Teatro Central. Waflar lleva años sobre el escenario, colaborando con formaciones diversas (Javier Galisteo Group, QJazz, Fabio Miano Trio, Universitaria Big Band, etcétera), no sólo de jazz: ha acompañado a grupos tan heterogéneos como Caravasar, a la intérprete de música sefardí Jazmine Levy, a agrupaciones de música barroca, a músicos de flamenco. Su nombre figura en grabaciones como La pila del pato, del laudista José María Cortés o Andando el camino, de Calixto Sánchez. Es miembro de los grupos El Sombrero del Alquimista y Estambul.

La presentación de esta tarde en la Fnac promete ser un espectáculo cautivador, complementado por proyecciones. "Mi música, en algunas ocasiones, tiene un marcado tinte escénico, debido al influjo de las compañías teatrales con las que he trabajado", dice Waflar, que ha colaborado con La Tarasca y La Imperdible. En Tierra vemos sucederse melodías orientales (hábilmente trazadas por el ney y el oud turco), ritmos de samba, acentos pop, pero si hubiera que resaltar alguna característica, un aglutinador, sería esa cierta cualidad impresionista, casi descriptiva de sus composiciones: "Creo que la música debe mover el alma del oyente. La música descriptiva, en este sentido, siempre me fascinó. Los impresionistas abundaron en ello: Satie, Debussy, por otra parte Schumann...".

Esa voluntad descriptiva se hace evidente en Latifa, una breve suite en que se describe musicalmente la irrupción de la guerra en el universo infantil y la victoria definitiva de la vida sobre la sombra: "Latifa es, efectivamente, una denuncia, aunque por otro lado quiero resaltar ese misterio tan grande que es la vida. Aun en los peores momentos aparece un resorte que posibilita que ésta se abra paso sobre todo lo demás". La música de Waflar se abre paso así, como un soplo de aire fresco en el panorama casi desértico del jazz en nuestra ciudad. Buena suerte.

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