El Museo de Bellas Artes exaltará el carácter pionero de Juan de Roelas

  • Una exposición reunirá a partir del próximo otoño las obras maestras del precursor de Murillo · La muestra, comisariada por Enrique Valdivieso, podría incluir lienzos del palacio ducal de Medina Sidonia

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Juan de Roelas protagonizó, a principios del siglo XVII, la renovación de la escuela pictórica sevillana. Con él triunfa un naturalismo cuyo lenguaje directo y narrativo viviría su eclosión años después con Bartolomé Esteban Murillo. De su carácter pionero y grandeza artística trata la gran exposición que albergará a partir del próximo otoño el Museo de Bellas Artes (del 25 de noviembre al 15 de febrero de 2009).

La organización de esta retrospectiva le ha supuesto a su comisario Enrique Valdivieso, catedrático de Historia del Arte de la Universidad Hispalense, más de tres años de trabajo para reunir unas obras y un corpus teórico que arrojen nueva luz sobre Juan de Roelas, pintor flamenco afincado en Olivares (Sevilla), donde falleció hacia 1625. "Vino a España a servir al Rey y, traas permanecer en Valladolid entre 1602 y 1603, llegó al sur para ser capellán de la Colegiata de Olivares", explica.

Para Valdivieso, "se trata de un autor esencial en los inicios del Barroco sevillano. Introdujo en la cultura de la ciudad los sentimientos, emociones y características de la vida popular que sus contemporáneos no supieron ver" .

Los jesuitas fueron los primeros en requerir su arte pictórico, en la iglesia de la Anunciación de la calle Laraña. "La gente preocupada por la belleza se quedó desconcertada porque en esas obras añadió formas y espirítus desconocidos. Juan de Roelas fue el precedente de Murillo y quien incorporó la risa y la sonrisa a la pintura local, donde hasta entonces el sentimiento brillaba por su ausencia. El profeta y precursor del esplendor sevillano", añade.

Las casi cuarenta obras que se podrán ver en el Bellas Artes proceden de Sevilla, Madrid, Bilbao, Valladolid y Canarias. La propia pinacoteca custodia una de las más valiosas: El martirio de San Andrés, pintada hacia 1610 por encargo de la cofradía de los flamencos. Una monumental y emotiva composición donde la atención al dibujo se relaja en aras de un colorido vibrante y magnífico.

Otra de las obras emblemáticas, El tránsito de la muerte de San Isidoro, no podrá incluirse en el montaje porque preside el altar mayor del monasterio de San Isidoro del Campo, aunque la organización ha previsto visitas complementarias a Santiponce para enriquecer la experiencia.

La gran incógnita para el comisario de la muestra es si el recorrido incluirá los cuadros de temática religiosa que De Roelas pintó en 1619 para el duque de Medina Sidonia y que se conservan en el palacio de Sanlúcar de Barrameda. "La fallecida duquesa tenía terminantemente prohibido que salieran de la Fundación. Ella, por su parte, los había tomado de la iglesia de la Merced, de la que los duques eran patronos cuando quedó abandonada y sin culto hacia 1.900. Los roelas los guardó en su palacio y la arquitectura del retablo la donó a la Cartuja de Jerez", recuerda Valdivieso.

"Es urgente restaurarlos, sobre todo La Adoración de los Reyes, que está en un estado calamitoso. Las fotografías demuestran que está descascarillado y ha perdido ya casi un 40% de su superficie", añade el catedrático.

La solución, explica, pasaría por que la nueva presidenta de la Fundación, Liliane Dalhmann, aceptara restaurar en los talleres del Museo de Bellas Artes -que ya intervinieron otros lienzos de Roelas dentro de Andalucía Barroca- esas obras, casi una decena, entre las que se cuentan la citada Adoración, San Antonio Abad y San Ramón Nonato. La oferta ya se cursó en vano años atrás a Luisa Isabel Álvarez de Toledo. "Ella se negó por completo, tenía una mentalidad muy pintoresca y tal vez pensaba que acabarían quedándose aquí", rememora.

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