Naomi Watts defiende que los directores hispanos "no tienen miedo de las emociones"

  • La actriz reconoce haber sufrido en el rodaje de 'Lo imposible' "más que trabajando con Haneke"

La frágil belleza de Naomi Watts sobrevive a Lo imposible, pese al sufrimiento al que la ha sometido Juan Antonio Bayona en este filme brutal en lo íntimo y en lo épico, ambientado en el tsunami que azotó el sudeste asiático en 2004, y que presentó ayer como "una historia que tenía que ser contada. No sé si el público estará preparado, nunca lo puedes decir. Está hecha de manera brillante, desde luego, y creo que es una historia importante que necesitaba ser contada. Tiene una autenticidad increíble y un drama poderoso", aseguraba ayer la actriz británica en una entrevista en Madrid.

De momento, los festivales de Toronto, San Sebastián y Sitges se han rendido (algunos espectadores incluso se han desmayado ante el realismo de sus imágenes) ante esa historia que llega esta semana a los cines. En ella, Watts, experta sufridora en manos de David Lynch, David Cronenberg, Alejandro González Iñárritu y Michael Haneke, va un paso más allá en su habilidad para expresar el dolor y en su afición por las situaciones límite. "Esta vez el sufrimiento también era físico, creo que más todavía que con Haneke [con quien rodó la versión estadounidense de Funny Games]. Fueron muchos días seguidos, metida en el tanque de agua. Como actriz no se podía planear ninguna escena. Estábamos en el agua, las olas por todas partes, los escombros viniendo hacia a ti... Hacías lo que podías y cada toma era diferente", resume.

Watts, nacida en Reino Unido pero criada en Australia -donde compartió amistad y un casting para un anuncio de bikinis con Nicole Kidman- vuelve en Lo imposible a coincidir con Ewan McGregor, con quien ya rodó Tránsito, de Marc Foster, pero, sobre todo, recupera esa experiencia con el mundo hispanoparlante que tan buenos resultados le dio en 21 gramos, por la que fue nominada al Oscar, o Madres e hijas, de Rodrigo García. "Estoy muy contenta de haber sido invitada a trabajar con estos directores españoles o latinos. No tienen miedo de las emociones, de las situaciones intensas, de aceptar que hay situaciones reales que pueden aplastar nuestra vida. Pero por otro lado son luminosos, enérgicos, gente positiva... No todo es sufrimiento", asegura.

No obstante, el gran apoyo para crear a ese personaje ha sido la persona real, María Belón, que descubrió que sobrevivir, en determinadas circunstancias, podía llegar a ser casi más duro que morir. "Ha sido una ayuda increíble estar cerca de ella. Es muy fácil perderse a veces en la experiencia de un rodaje, en el que pasan tantas cosas, tanta gente, que te puedes perder. Que estuviese ella allí, tener su historia, sus palabras, su presencia, me devolvía a la realidad, te recordaba el tema que estábamos tratando", añade.

Pero tras el personaje de una heroína anónima, la actriz de Mulholland Drive está ya rodando un nuevo reto, no menos difícil aunque por distintos motivos, pues interpreta a Lady Di en Diana, dirigida por un experto en personajes históricos como es el alemán Oliver Hirschbiegel, conocido por retratar los últimos días de Hitler en El hundimiento. "La estamos rodando ahora. Es una historia enorme, muy difícil y muy arriesgada. Hay mucha gente que siente que la conocía, y es muy difícil de investigar. Demasiada información, a veces contradictoria, y es difícil saber quién está diciendo la verdad", concluye.

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