Navidades con payasos y acróbatas

  • El Cirso Sensaciones presenta una apuesta por el humor, la música y el espectáculo de siempre; Circo sensaciones días 11 y 22,, funciones a las 17.00 y 19.15. 23, 12.00 y 17.30. 25-27, 19.15. 28 y 29, 17.00 y 19.15. 30, 12.00 y 17.30. 1-3, 19.15. 4, 17.00 y 19.15. 6, 17.30.

Han cambiado mucho los tiempos, afirma Miguel Álvarez, desde que su bisabuelo o su abuelo viajaban en carromato de una ciudad a otro y dormían en chozas. Ahora, el circo Sensaciones que dirige junto a sus hermanos Antonio e Inés, herederos de ocho generaciones de tradición circense, se traslada en modernos tráilers y cómodas caravanas, pero apuesta por hacer "el circo de siempre, en el que todo el mundo hace de todo y con calidad".

En lo que quieren innovar, añade, es en cambiar la tradición de que al circo sólo se va en feria. Desde hace tres años, el circo Sensaciones ofrece la posibilidad a los sevillanos de disfrutar de este espectáculo en Navidad. Y con una buena respuesta, afirma, como no podía ser menos dado que ésta es la ciudad de la que la familia Álvarez son originarios. De hecho, fueron los primeros, afirma Miguel, que pusieron un circo en el real de la Feria, a principios del siglo XX.

No son los únicos, asegura Miguel. "Sevilla es la cuna del circo en España. Del Cerro del Águila han salido artistas como Ben y Beni, el Gran Popei (del Circo Americano), los Remacha, la familia Léon... Uno de ellos, Paco León, sale mucho ahora en la tele".

Por ello se muestran especialmente orgullosos de traer a su ciudad un espectáculo "muy familiar" que apuesta por el humor y la música, en el que destacan los payasos, Pelopincho, Gus y Rocky, aunque tampoco falta la emoción, como en los números de equilibrio en las telas rusas o el número de la doble cuerda elástica, "único en el mundo", que ejecuta el propio Miguel, mientras que su hermano Antonio lleva a cabo uno de malabares "que está entre los mejores".

A falta de los grandes animales de otros años -"hay que cambiar"- este año presentan un número de gatos equilibristas, "algo complicadísimo, porque son animales muy difíciles de amaestrar". También hay un león joven y juguetón que aparece en un número de magia con tres chicas, y en libertad, "pero sólo si antes de la función lo ven tranquilo, o si no hay muchos niños pequeños que hagan ruido y lo puedan asustar".

Y es que el peligro siempre está inherente a la vida del circo. "Aquí muere más gente que en cualquier otro deporte de riesgo", afirma Miguel, que en sus 35 años como artista ha tenido "cuatro o cinco caídas graves". Aún así, añade, pocos lo dejan como no sea a la fuerza, "porque esto no se hace por dinero".

Su hijo, de cuatro años, es la novena generación en un estilo de vida a contracorriente. "Cuando yo era pequeño, iba al colegio de los pueblos en los que parábamos y me peleaba con todos los niños". Ahora, los niños del circo viajan con la escuela. Y están en Sevilla.

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