El Niño de las Pinturas, víctima de la cruzada contra los grafitis

  • La Policía Local le denuncia por pintar en una zona protegida sin permiso de Urbanismo · El artista entendió que hubo silencio administrativo tras presentar una instancia

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De nada le ha servido a Raúl Ruiz, el grafitero profesional conocido como El Niño de las Pinturas, contar con el correspondiente permiso del propietario del inmueble en el que realizaba uno más de sus admirados y populares grafitis. Ni presentar una instancia ante la Gerencia Municipal de Urbanismo para adecuarse a las exigencias que requiere la polémica ordenanza municipal de la convivencia.

Porque el pasado domingo, cuando el artista se encontraba pintando en la fachada del edificio número 5 de la Cuesta Vistilla de los Ángeles, que forma parte de una zona de especial protección, la Policía Local le pidió que le enseñara los permisos con los que contaba y, horas más tarde, acudió de nuevo al lugar para indicarle que procedían a denunciar al propietario.

Sin embargo, según señaló el portavoz de este cuerpo, José Manuel Fernández, aún no se ha denunciado al dueño del inmueble, algo que "se hará en cuanto tengamos todos los datos necesarios" y sí se procedió a denunciar a Raúl. Incluso, según señala, ya ha remitido el expediente, acompañado de un atestado fotográfico, a la Fiscalía Superior.

El motivo no es otro que un escollo administrativo: la instancia presentada en Urbanismo no ha sido contestada, si bien el autor del grafiti consideraba que, al igual que ocurre con otras conductas que regula la ordenanza (es el caso de los mimos o los músicos, por ejemplo), el silencio administrativo da vía libre a los artistas a ejercer su trabajo en la calle.

Según explica el concejal de Seguridad Ciudadana, Eduardo Moral, la ordenanza advierte de que en el caso concreto de los grafiti es "necesario" contar con el permiso de Urbanismo. De hecho, asegura que ya se ha contestado de forma positiva a algunas solicitudes, como la auspiciada por la Asociación de Vecinos de la Avenida Cervantes para que la Placeta del Rocío pueda lucir grafitis.

Por si esto fuera poco, Raúl Ruiz explica que este mes se ha enfrentado a "un embargo por parte del Ayuntamiento de una cantidad superior a 3.000 euros por multas de grafiti desde el año 2005". Estas multas, según asegura, han sido recurridas varias veces, pero "se desestimaban amparándose el Ayuntamiento en la ley que entonces regulaba esta situación (ahora suplantada por la ordenanza) y que exigía un permiso que debía emitir el Ayuntamiento pero cuyo trámite para conseguirlo no existía".

Lejos ha quedado aquella iniciativa municipal de 2001, cuando el Consistorio editó una colección de 9.000 postales de las pinturas callejeras del Niño de las Pinturas, cuyas obras en espacios públicos lograban ya tal aceptación que incluso existía una ruta turística para verlas.

Y de momento poco se sabe de aquel catálogo de muros limpios para estampar grafitis que en agosto pensaba proponer el Ayuntamiento a la Asociación Granadina de Grafiteros que, en forma de alegación a la ordenanza, solicitó al Consistorio la posibilidad de utilizar determinados muros, paredes y establecimientos comerciales vacíos para pintar.

Se supone que la Concejalía de Juventud y Medio Ambiente se encuentran estudiando la propuesta que, en principio, veía bien el edil de Seguridad. "Prefiero que se establezcan unos espacios para que ellos disfruten pintando y demuestren su arte a que tengan que estar corriendo o haciendo grafitis con miedo", exponía entonces el edil.

El caso es que Raúl Ruiz se enfrenta al pago de una multa que puede alcanzar los 3.000 euros, según establece la ordenanza, independientemente de que la Fiscalía decida si investiga o no esta denuncia. "A mí no me pillaron en ningún momento. Yo estaba haciendo tranquilamente lo que me gusta hacer, a plena luz del día. Lo que pasa es que en Granada están prohibiéndolo del todo. Ni siquiera con todos los permisos puedes pintar", valora.

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