Orígenes de la saeta flamenca

La saeta es un género preflamenco y también es uno de los últimos en sumarse al corpus estilístico de este arte. La primera referencia escrita a la saeta es de Fray Antonio de Ezcaray (Voces del dolor, 1691), que afirma que las cantaban en vía crucis "los reverendos Padres del Convento de Nuestro padre San Francisco, de Sevilla". Ésta y otras noticias posteriores se refieren a cantos didácticos y narrativos de religiosos y misioneros que se interpretaban en vía crucis y pregones litúrgicos. Muchas de estas saetas primitivas son al parecer fragmentos de series narrativas mayores, incluso de los evangelios. Primero las cantaban religiosos y luego las cantó el pueblo. El Diccionario de Autoridades las define en 1803 como "coplillas sentenciosas y morales". Sin embargo desde sus mismos orígenes se da en la saeta una tensión entre lo litúrgico y lo dramático, lo didáctico y lo cívico, tensión que todavía hoy manifiestan las celebraciones religiosas populares. Cuando el pueblo se adueña definitivamente de la saeta, a mitad del siglo XIX según los expertos, es cuando triunfa lo afectivo. Las letras se dramatizan y las autoridades eclesiásticas lanzan invectivas. En la actualidad subsisten algunas de estas saetas populares preflamencas: en Alhaurín, en Puente Genil, Marchena, Castro del Río, Arcos de la Frontera. Son los restos de un fenómeno, la saeta popular, que que se extendía por toda España.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios