La Orquesta Barroca de Sevilla gana el Premio Nacional de Música

  • El jurado destaca la "labor en favor de la investigación y recuperación del patrimonio histórico musical y de la formación de jóvenes intérpretes" realizada por la agrupación creada en 1995 por Ventura Rico y Barry Sargent

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La Orquesta Barroca de Sevilla (OBS) y el compositor Alberto Posadas (Valladolid, 1967) obtuvieron ayer los Premios Nacionales de Música que concede el Ministerio de Cultura en las modalidades respectivas de interpretación y composición, dotado cada uno con 30.000 euros. El premio llega al conjunto sevillano en un momento crucial de su existencia, cuando ultima un acuerdo con el Ayuntamiento de Sevilla que podría garantizar la viabilidad de su proyecto a medio plazo.

El jurado, que, presidido por el director general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem), Félix Palomero, estaba además integrado por Antonio Garde, José Antonio Campos Borrego, Cristina Bordas Ibáñez, Mari Carmen Palma Claudín, Jesús Rueda Azcuaga, Laura Vega Santana y los dos anteriores galardonados con esta misma distinción, la compositora sevillana Elena Mendoza López y el pianista vallisoletano Diego Fernández Magdaleno, destacaron de la OBS "su continuado trabajo en defensa de un repertorio vocal e instrumental especializado, en colaboración con grandes figuras internacionales de la música antigua; su labor en favor de la investigación y recuperación del patrimonio histórico musical y de la formación de jóvenes intérpretes en este ámbito de la música, empeños que se reflejan en la calidad de su actividad de conciertos y sus últimos proyectos discográficos".

Con el galardón a la OBS, cuya actividad había sido también reconocida en 2010 con el Premio Manuel de Falla que concede la Junta de Andalucía, el Ministerio de Cultura premia una trayectoria que se ha significado por la resistencia tenaz ante las dificultades y la voluntad ininterrumpida de excelencia. Creada en 1995 por el violagambista sevillano Ventura Rico y el violinista norteamericano residente en nuestro país Barry Sargent, la OBS nació en un momento en el que la interpretación con criterios históricos era ya una realidad consolidada en toda Europa occidental, pero se encontraba aún con importantes problemas en España, el principal de todos ellos la falta de centros de formación. Que en aquellas circunstancias un grupo creado en nuestro país y formado mayoritariamente por solistas españoles se planteara desde el principio enfrentarse profesionalmente a la gran música del Barroco y el Clasicismo desafiando sin complejos la competencia de los grandes conjuntos europeos era una auténtica proeza.

La colaboración con grandes directores y solistas facilitó a la orquesta una recepción de público y crítica mayoritariamente entusiasta, lo cual no ha podido impedir nunca la frustrante y periódica aparición de problemas financieros, que han lastrado siempre la proyección exterior del conjunto. Si en 1999 el apoyo de la Obra Social y Cultural de la Caja San Fernando resultó vital para su supervivencia, retirada hoy de entre sus mecenas la Fundación Cajasol, se hace imprescindible que las instituciones más cercanas a la OBS (Junta, Ayuntamiento, Ministerio, Universidad de Sevilla) apuesten en serio por un proyecto que en los últimos años ha revitalizado la investigación en el patrimonio barroco andaluz, ha sido capaz de embarcarse en un ambicioso proyecto de producción discográfica y mantiene abiertas numerosas vías de colaboración en favor de la formación y la difusión musicales.

Recoge pues la OBS el testigo sevillano de Elena Mendoza, quien recibiera en 2010 el Premio Nacional de Música en su modalidad de composición, que este año ha recaído en el vallisoletano Alberto Posadas, uno de los nombres más destacados de la gran generación de creadores españoles que rondan los 40 años de edad. Posadas ha desarrollado un estilo propio, a la vez riguroso y audaz, que, con obras como Liturgia fractal o Glossopoeia, enlaza con la fuerte expresividad de base matemática y geométrica de un Iannis Xenakis, al que llegó a través de su maestro, el linarense Francisco Guerrero.

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