Crítica de Flamenco

De Paca Aguirre a la Serneta

María Toledo junto al piano en el espectáculo inaugural del Cartuja Center. María Toledo junto al piano en el espectáculo inaugural del Cartuja Center.

María Toledo junto al piano en el espectáculo inaugural del Cartuja Center. / angel bernabeu

El espectáculo se sitúa en la estela del 8 de marzo. Celebra la presencia de lo femenino en lo jondo y en otras artes, con la inclusión de composiciones de Albéniz, Falla y Debussy. Una de las piezas más sorprendentes fue la habanera de Carmen que cantó Beatriz Lanza y bailó Pastora Galván. En tanto que Lanza se convirtió en una Carmen convencional, cautivadora, sensual, Pastora resultó una Carmen frenética, enojada. Eran dos discursos tan divergentes que hasta Lanza se marcó unos pasos de baile, en tanto que Galván no cantó en absoluto. El público recibió a Martirio con una ovación. La de Huelva cantó por Concha Piquer a capela, una pieza improvisada, me parece, para luego hacer su versión femenina de La bien pagá, en clave de jazz, bien conocida por sus seguidores. Sus famosas Sevillanas de los bloques, uno de los números más celebrados de la noche, siguen de plena actualidad aunque las nuevas generaciones desconozcan qué cosa sea eso del "vídeo comunitario" al que se refiere la letra. Seductora, inteligente y bella, como siempre. Esperanza Fernández cantó por soleá acordándose de una de sus grandes creadoras, La Serneta, aunque también de algún que otro creador. Hizo asimismo la toná de El canto de la resignación que es, acaso, lo único que quedó en Mujer por mujer de José Luis Ortiz Nuevo, el primer director artístico de la propuesta. De hecho su idea de unas sevillanas colectivas e intercontinentales como fin de fiesta quedó bastante desvirtuada en su versión final.

La Tremendita, poderosa, eléctrica, hizo un par de temas portentosos de su última propuesta, que comentamos hace unas semanas en estas mismas páginas y Pastora Galván repitió con su fuerza habitual en el fin de fiesta en el que le cantaron Fernández y La Tremendita. María Toledo hizo un par de temas a piano, uno de ellos firmado por el director musical de la propuesta. También escuchamos dos poemas de Paca Aguirre en las voces de Lucía Espín y María Alfonsa Rosso. El fin de fiesta lo pusieron brillantemente las corraleras de Lebrija como saben, por sevillanas. De esta manera se inaugura un nuevo espacio escénico en una ciudad a la que le iría mejor si invirtiera en crear un público que llene estos teatros. Esta noche tienen otra oportunidad de disfrutar de Mujer por mujer.

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