Crítica de Teatro

Parejas, recuerdos, olvidos

Pablo Remón ha irrumpido en el panorama teatral y cinematográfico con fuerza. Guionista de la película No sé decir adiós, ganador del premio Julio Alejandro de Guion Iberoamericano por Mala cosecha concedido por la Fundación SGAE y finalista a los Max por su obra 40 años de paz es, sin duda, un autor que tiene mucho que ofrecer todavía.

Barbados, etcétera es una obra-concierto en la que los intérpretes, la increíble, siempre, Fernanda Orazi y el medido y acertado Emilio Tomé son los instrumentos de una sinfonía casi musical en el que las palabras son los sonidos.

Pablo Remón nos cuenta varias historias con la pareja de fondo

Es ese tipo de teatro que, desde el sur, se mira con envidia porque da la impresión de que está generado en un mundo donde la gente del teatro se puede permitir realizar estos juegos dramáticos, que denotan un ensimismamiento creativo en los que los actores disfrutan entrando y saliendo de personajes y en los que se invita a los espectadores a que entren en su divertimento.

No hay historia, no hay personajes. Se intuyen tres cuentos, tres anécdotas en relación a una pareja: divertida y tierna la historia del tapicero, el descubrimiento de la sexualidad de una adolescente y la doble versión que cada uno tiene de lo que vive en una relación de pareja.

La convivencia, el amor entre un hombre y una mujer, está presente en una puesta en escena desnuda, en la que los actores casi no se desplazan, donde todo se deja a la palabra y al uso que de ella hacen los actores. Yo no entré en el juego, los escuchaba como el que siente la lluvia en una tarde aburrida.

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