Fest 2008 La agrupación argentino-alicantina abre la tercera edición del Festival

Pasado y futuro bailan para el Fest

  • Los ocho cosmonautas de la compañía aérea Puja! inauguraron ayer el certamen con la Catedral como fondo

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El Festival Internacional de Teatro y Artes escénicas de Sevilla, que ya alcanza su tercera edición, comenzó ayer, a las 14:00, con la actuación de la compañía de teatro aéreo Puja! en el corazón mismo del casco histórico de la ciudad.

La actuación, prevista al comienzo para las 21:00 de la noche, tuvo que adaptar su horario y sus recursos debido a los problemas de huelga que han protagonizado en los últimos días los gruistas andaluces y que les impedía trabajar después de las cinco de la tarde.

En cualquier caso, fueron muchos los teatreros y los curiosos que, mezclados con los numerosos turistas que nos visitan durante la primavera, poblaron la sevillana plaza del Triunfo para presenciar el trabajo de esta arriesgada compañía. Un grupo que nació en Argentina en 1998 y que, en tan sólo diez años, ha logrado crear una auténtica saga de intérpretes-voladores en diferentes países del mundo.

El espectáculo presentado, K@osmos, causó tan grata impresión en la Feria de Teatro de Calle de Espartinas, en su edición de 2005, que el público le concedió el Premio al Mejor Espectáculo de la Sección Oficial.

Pero ayer, como ya se ha indicado, el duelo de estos ocho héroes cosmonautas que se cuelgan con su globo de una grúa y llegan a alcanzar los 50 metros de altura, no tuvo lugar bajo los focos -con los efectos coloreados de sus gelatinas-, sino bajo un sol que anunciaba ya la canícula del verano sevillano.

Fue poco después de oír las dos campanadas cuando una orquesta, a los mismos pies de la Inmaculada, envolvió la plaza con sus sonidos eléctricos mientras los ocho componentes de Puja!, con monos blancos y aire solemne de ceremonia, subían a un escenario situado delante de la Catedral. Allí comenzaron una exhibición en la que la lentitud, la sincronización y la estética de las formas fueron las protagonistas de un ritual al que cada espectador, voluntario o casual, se entregó con evidentes muestras de placer.

Teatro, circo, danza, deporte, juego... Cada uno opina, intenta clasificar, valora el riesgo -esperando que los arneses funcionen y no haya ningún imprevisto- y sigue, protegiéndose los ojos, las evoluciones de cada uno de los actores, sus ejercicios en pareja, sus tirabuzones colectivos, los ríos de confeti de poliuretano que se desprenden de sus mochilas...

Y lo cierto es que, como ya han demostrado las decenas de bailarines que suelen utilizar desde hace años estos espacios en ciclos como Huellas. Danza en paisajes insólitos, las formas afiladas del gótico, la esbeltez árabe de la Giralda y la carga clásica y mariana de la Inmaculada de piedra que preside la plaza, no solamente se unen sin violencia a la odisea espacial sino que le añaden una riqueza y una óptica inusual de la que, estamos seguros, los intérpretes son los mayores beneficiados.

Un mediodía brillante al que, probablemente, no habrán podido acudir todos los que querían hacerlo. Pero no hay que preocuparse ya que a partir de hoy y hasta el día 27 ésta y otras cuatro plazas sevillanas competirán con ocho salas teatrales para ofrecer espectáculos de distintos géneros, exposiciones y un sinfín de posibilidades que, desde 2006, confluyen en la primavera sevillana y complementan la programación habitual de los grandes teatros locales. Porque en Sevilla, por suerte, existe un público cada vez más plural y curioso que agradece las buenas alternativas.

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