Pasos firmes sobre cristales rotos

  • La Hispalense acogió un debate sobre las dificultades de las mujeres para acceder a puestos directivos

"Imaginemos que quieren levantarse. Tienen fuerza y determinación, lo intentan pero no pueden. Hay un muro transparente que les impide hacerlo". Son muchas las mujeres que, como metafóricamente describió la periodista Mar Arteaga ayer en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla, viven a diario esta situación de desigualdad en sus puestos de trabajo. El techo de cristal con el que chocan es un obstáculo invisible en la carrera profesional de las mujeres que les impide la promoción a puestos más altos y que sirvió de título al debate que la periodista moderó durante más de dos horas.

En base a esta teoría norteamericana, ayer el Paraninfo acogió el debate El techo de cristal. Un análisis desde la perspectiva de la mujer en puestos de alta dirección y responsabilidad. Una cita en la que cinco directivas analizaron minuciosamente las circunstancias y motivos que provocan esta situación de discriminación.

Bajo el techo del Paraninfo -en este caso de escayola- un auditorio repleto de mujeres. La mayoría con cargos de responsables en alguna empresa en la que tuvieron la oportunidad de ascender profesionalmente. Tras la mesa de trabajo, cinco mujeres que se ganaron con sus discursos los aplausos de aquellas que se sintieron identificadas con los testimonios que allí se narraron.

"Mi abuela es de una aldea de Lugo, no pudo estudiar ya que su padre se lo prohibió. Mi madre no pudo ir a la universidad ante la negativa de su padre, además con su trabajo tuvo que financiar la carrera de sus hermanos. Ahora, -como presidenta del Consejo Social de la Universidad- sólo espero que mi hija no tenga que luchar contra ese techo de cristal". María Luisa García daba así por finalizado su discurso de presentación de la jornada. En su intervención, la presidenta del Consejo Social coincidió con el planteamiento que más tarde haría María Luisa Lombardero, directora general gerente de Cajasol, sobre la parte de responsabilidad que las mujeres tienen para que se dé esta situación y que dio lugar a un nuevo término, el techo de cemento: "En muchas ocasiones son las propias mujeres las que rechazan puestos más altos. Se autoimponen esa barrera".

El cambio de ubicación geográfica para poder desempeñar el cargo y la responsabilidad familiar son los principales motivos que, destacó Lombardero, impiden a la mujer progresar laboralmente. A lo que apostilló que antes de empezar por las esferas más altas, habría que atajar desde la base, desde los puestos de menor responsabilidad, "donde ya se sufre esa discriminación".

Esta carga cultural fue tildada por la presidenta del Parlamento Andaluz, María del Mar Moreno, de "patología social". Una "enfermedad" que exige a las mujeres un nivel mayor de profesionalidad y conocimientos que a sus compañeros masculinos, que ya de por sí cuentan con la ventaja de trabajar en un sistema ideado por ellos y cuyo poder centralizan.

Plasmar la teoría con la práctica resultó sencillo para todas las participantes, que facilitaron datos, en algunos casos, verdaderamente alarmantes. Carmen Martínez Aguayo, viceconsejera de la Consejería de Economía, comenzó su ponencia con cifras referentes al contexto universitario. En ella desveló datos como que cada año se gradúan en la universidad 7.000 mujeres más que hombres; sin embargo, el número de inactivos sigue siendo mayor en ellas.

Que la mujer es capaz de compatibilizar vida profesional y laboral es una evidencia que ayer pusieron de relieve las conferenciantes en el Paraninfo, aunque se dé el caso que de las 1.200 empresas que más facturan en Andalucía sólo 44 tienen como referente a una mujer (3,7 por ciento).

Economías boyantes en el mundo como las de Noruega, Finlandia y Suecia, son ejemplos a seguir en cuanto a la igualdad de oportunidades. Son precisamente estos países, apuntó la viceconsejera, los que gozan de un índice de fecundidad más alto, lo que demuestra la necesidad e importancia de mejores "políticas por la igualdad".

Sólo el 10 por ciento de los cargos de dirección son ocupados por mujeres, dato que la directora general de Hudson, Montserrat Luquero, confirmó tras realizar un extenso estudio. Así, el universo de mujeres empleadas en empresas disminuye "dramáticamente" a medida que se incrementa el nivel de responsabilidad. Aspectos positivos como que el crecimiento es lento pero continuo en la incorporación de la mujer al trabajo, y concretamente, en los puestos de dirección, también fueron señalados por las ponentes de ayer, aunque todas coincidieron e insistieron que rebasar el techo de cristal será imposible mientras no se modifiquen los valores educativos y culturales que imperan en la sociedad.

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