Paz Pérez Ramos recrea la serenidad de la naturaleza

  • La galería Birimbao acoge la exposición 'Elemento repetido'

La galería Birimbao (en la calle Alcázares, 5) alberga hasta el próximo 15 de enero una exposición de Paz Pérez Sánchez en la que la artista sevillana (Cazalla de la Sierra, 1946) quiere evocar la "serenidad y el equilibrio de la naturaleza". Esto lo articula a través de "materiales muy humildes" (cartulinas de papel troceadas a mano) que "superpuestos y estratificados" reproducen, afirma Pérez Sánchez, "las repeticiones de la naturaleza".

"Éste es un interés mío ya viejo. La repetición está en todos los aspectos de la naturaleza, desde los árboles, que son repeticiones tremendas con sus hojas, que son semejantes pero no idénticas, a las flores, las colonias de setas, las escamas de pez o un cardumen de peces. Y también está en el hombre, en sus actividades y en sus construcciones, desde el propio acto de caminar a los tejados que construye para sus casas", dice la artista, una autodidacta de formación que lleva años construyendo lentamente su obra entre telas y papeles.

A Paz Pérez Sánchez le fascinan las repeticiones de la vida cotidiana, su capacidad tanto para "relajar y construir un efecto final de paz y armonía" -aquí pone como ejemplo el sonido de una fuente- como para "crispar e irritar". "Hay pocas cosas más terribles que un teléfono sonando una y otra vez sin que nadie lo descuelgue", bromea.

La artista conjuga en esta muestra, titulada Elemento repetido, este leit motiv en su trayectoria (la evocación de una naturaleza delicada, lírica y reconfortante) con el estudio de las posibilidades de la interacción de la luz y el color. "Desde pequeña me atrajo. Es algo que se ve en nuestro pueblos con gran claridad: si a una fachada blanca le da la luz, ilumina lo que hay a su alrededor. Esto es lo que intento recrear con las pequeñas pantallitas de cartulina troceada, que recogen los cambios de luz durante todo el día", explica Pérez Ramos.

En total, la exposición que se puede ver desde la tarde de ayer en la galería Birimbao consta de 12 piezas más una instalación grande. En la trastienda del espacio hay otras cinco obras, éstas, a diferencia de las anteriores (en las que predomina el blanco y negro), en color.

Para la artista, que experimenta desde los años 80 con las relaciones entre arte y naturaleza, esta exposición representa "un paso más, una vuelta de tuerca" a una trayectoria coherente y muy elocuente sobre sus preocupaciones estéticas. "Siempre me sale la naturaleza, está claro. Desde pequeña la contemplaba con mucha conciencia de lo que estaba percibiendo", afirma.

Pérez Ramos aclara, por otro lado, que su obra se detiene en la naturaleza, pero no para elevar denuncias sobre su deterioro, de explicación tristemente humana. "La denuncia últimamente nos invade por los cuatro costados durante todo el día. A mí no me interesa señalar lo negativo, sino demostrar que hay otra forma de convivir con lo que nos rodea, y que esta forma es además mucho más agradable".

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