'Pinoxxio' arrolla en la fiesta de los Max y se hace con siete galardones

  • 'La piedra oscura', del Centro Dramático Nacional, logra cinco de los seis premios a los que aspiraba

El espectáculo de danza Pinoxxio fue ayer el gran triunfador de la XIX edición de los Premios Max de las Artes Escénicas, cuyos ganadores se dieron a conocer en una gala que se celebró en el Teatro Circo Price de Madrid y en la que destacaron las críticas a la política del Gobierno en materia cultural, en la que se reivindicó la bajada del IVA o la protección de los autores, así como se denunciaron otras cuestiones como el trato a los refugiados o el arresto de los titiriteros.

Pinoxxio, que partía con nueve nominaciones, fue galardonado finalmente con siete: mejor composición musical, diseño de vestuario, bailarina principal (Ana Luján), bailarín principal (Toni Aparisi), coreografía, elenco de danza y espectáculo infantil o familiar.

Pero estos premios concedidos por la Fundación SGAE también sucumbieron a la emoción de La piedra oscura, que logró cinco de los seis premios a los que aspiraba: diseño de espacio escénico, diseño de iluminación, autoría teatral (Alberto Conejero), dirección de escena (Pablo Messiez) y espectáculo de teatro.

En cuanto a los principales galardones en las categorías interpretativas, el premio al mejor actor protagonista fue para Pepe Viyuela por su papel en Rinoceronte. El intérprete dedicó unas palabras en primer lugar a los refugiados, que "nunca están lo suficientemente mencionados" por el "agravio" que padecen en Europa, un lugar que, según criticó, está "tan abierto para el dinero que tan fácilmente fluye".

Viyuela también dedicó este premio a la pareja de titiriteros que fueron arrestados el pasado mes de febrero. "No consigo entender a una sociedad que persigue a los débiles pretendiendo que sean un chivo expiatorio, y que sean sacrificados con tantas cosas que están ocurriendo", apuntó el intérprete, para quien "en esa pareja de titiriteros se condensa lo más sagrado" de la profesión, que es "la libertad de expresión".

El galardón a la mejor actriz protagonista supuso un nuevo reconocimiento a Aitana Sánchez-Gijón por su trabajo en Medea, del Teatro de la Ciudad, con quienes experimentó el "proceso más gozoso y placentero" de su vida. Asimismo, y en la línea de Pepe Viyuela, lamentó la detención de los titiriteros y, en alusión a su detención, señaló que durante la puesta en escena de Medea vivía con "miedo" pensando que "en cualquier momento se levantarían dos policías" y la llevarían a prisión por "asesinar" a sus dos hijos.

Joaquín Notario fue elegido mejor actor de reparto por El alcalde de Zalamea y destacó la "gran aventura" de su profesión ("nos jugamos bastante la vida", dijo) y manifestó su agradecimiento a Calderón de la Barca, cuyos "personajes maravillosos" le hacen "tocar el cielo". El premio de mejor actriz de reparto fue para Julieta Serrano, que no pudo acudir a la gala por el rodaje de una película.

Uno de los momentos más emotivos tuvo lugar cuando la actriz Lola Herrera recogió el Max de Honor de manos de su hija, Natalia Dicenta, quien resaltó "el amor por el trabajo" de la actriz y su "curiosidad infinita". Herrera, emocionada, manifestó que este galardón le ha "llenado de alegría", porque ha sido un "largo camino hasta llegar aquí, una carrera de fondo sin relevo".

Tal y como señaló, es un "privilegio" seguir disfrutando en los escenarios a los 80 años. "Lo valoro mucho, a veces no puedo creer que tenga esta edad, se me ha pasado la vida en un pis pas", afirmó la actriz, quien añadió que "el mundo de la interpretación es muy saludable" y que su cabeza está "despejada" porque es lo que la mantiene "viva".

"Hace muchos años, cuando empecé a trabajar en esta profesión, encontré algo que no sabía definir pero me provocaba sensaciones desconocidas hasta entonces, y con el tiempo le puse un nombre: pasión, con mayúscula", declaró Herrera, quien confesó que la comunicación de este premio le llegó en un momento personal en el que se encuentra "especialmente vulnerable". "Me habéis hecho feliz", concluyó la veterana.

El presidente de la Fundación SGAE, Manuel Aguilar, recordó durante su discurso que la actividad y la recaudación disminuyó un 50% desde 2008 en el teatro y precisó que la actividad es "más precaria" cuando los autores son mujeres, quienes sólo son responsables de un 16% de las obras, algo que cree que pone de manifiesto la existencia de "techos de cristal". Asimismo, apeló a abrir "un espacio de reflexión sobre la cultura" e hizo referencia "con firmeza" a los responsables políticos: "Ayudadnos y ayúdense". En este sentido, reclamó ayuda para volver a conseguir el mismo porcentaje del PIB que la cultura tiene en Europa y apuntó que para ello es necesario reducir el IVA, que "no promueve estas condiciones".

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