Arte

Y Pollock alumbró a Picasso

  • El Museo Picasso inauguró ayer su exposición 'La energía hecha visible', con el 'Mural' del artista norteamericano como gran protagonista y otras 41 piezas de diversos creadores de su tiempo.

Con sus seis metros de largo y sus casi dos metros y medio de alto, el Mural que Jackson Pollock (Cody, Wyoming, 1912 - Springs, Nueva York, 1956) realizó en 1943 por encargo de la coleccionista y mecenas Peggy Guggenheim para el recibidor de su apartamento en Manhattan, se dejó ver ayer en el Museo Picasso Málaga como gancho principal de la exposición Mural. Jackson Pollock. La energía hecha visible, que podrá verse en la pinacoteca hasta el 11 de septiembre. Se trata de la primera ocasión en que esta descomunal pieza realizada sobre lienzo, definitivo envite del expresionismo abstracto norteamericano y tótem adorado por todos los mártires de la postmodernidad, se exhibe en España; y todo apunta, dada la delicada situación de la pieza, que será la última, circunstancia que contribuye a reforzar notablemente la proyección nacional e internacional del Museo Picasso. El menú que se sirve ahora al visitante del Palacio de Buenavista es un proyecto cocinado en el Museo de Arte de la Universidad de Iowa que, tras una restauración del Mural a cargo del Getty Institute de Los Angeles que se prolongó durante dos años, promovió su traslado temporal a Europa con una primera parada en la Peggy Guggenheim Collection de Venecia en abril del año pasado, otra posterior en la Deutsche Bank Kunsthalle de Berlín y la que ahora acontece en Málaga. Después de septiembre, tal y como señaló ayer en la presentación a los medios el comisario, David Anfam (curtido en el Clyfford Still Museum de Denver), el Mural viajará a la Royal Academy de Londres ("Será otra exposición europea, o no lo será", comentó de manera jocosa respecto al referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la UE) para una cuarta muestra consagrada al expresionismo abstracto en la que será confrontado por primera vez con otra de las obras mayores de Pollock, Blue Poles (1952), antes del definitivo regreso del Mural a Iowa. En este periplo, la cima de Pollock no viaja sola, sino bien acompañada de otras obras de artistas de su tiempo que sirven para la contextualización y el diálogo; en el caso del Museo Picasso, en la segunda planta del mismo cohabitan otras 41 piezas (entre ellas otros murales de gran tamaño, lo que ha obligado al Museo Picasso a una profunda puesta a prueba respecto a su capacidad de reacción ante tales moles) de artistas como Adolph Gottlieb, Antonio Saura, Lee Krasner (la esposa de Pollock, que protagoniza uno de los diálogos más conmovedores con otro mural enorme, Another Storm de 1963, instalado con toda la intención justo frente al Mural), Andy Warhol, Juan Uslé, Roberto Matta, Robert Motherwell, David Reed, Frederick Sommer, David Smith, Charles Seliger y el propio Pollock; además de una colección de las denominadas fotografías de acción que obtuvieron no poca popularidad en los años 40 y que ejercieron una especial influencia en Pollock, firmadas por fotógrafos como Herbert Matter, Barbara Morgan, Aaron Siskind y Gjon Mili. Entre esta tanda de elementos invitados no figuran, por una cuestión generacional, obras de Picasso; sin embargo, la llegada de la exposición al Museo Picasso reviste una singularidad especial por cuanto permite establecer conexiones y desencuentros ad hoc entre "los dos mayores genios del arte moderno" (Anfam dixit). Lo que no constituye un asunto baladí, que digamos.

El mismo comisario puso ayer en boca de Pollock este desahogo: "Cuando creía haber llegado a algún sitio, resulta que este hijo de puta ya lo había hecho antes". Sí, se refería a Picasso, al que citó en alguna ocasión como una de sus mayores influencias. De hecho, una de las primeras obras de Pollock que pueden verse en la muestra, Sin título (1938-1941), protagonizada por una figura puesta en pie (y representativa del pasado figurativo del artista), está inspirada en Hombre desnudo de Picasso. En cuanto al Mural, la obra en la que Pollock "se reconoció a sí mismo como artista", si bien David Anfam destacó la influencia de una pintura como Niño delante del espejo (1932) en la fijación de Pollock por las sucesiones de formas ovales, fue el Guernica, tal y como admitió el propio Pollock, el que desató las mayores tormentas tras su contemplación en el MoMA: "Le afectó mucho, sin duda, ya sólo por el hecho de que se trataba de un mural portátil, pintado sobre un lienzo, como el suyo. Pollock hizo el Mural en lo más crudo de la Segunda Guerra Mundial y esto explica en parte los movimientos violentos que contiene la obra. Pero tampoco hay que olvidar que Picasso fue comunista y que Pollock, al que tacharon algunos de 'rebelde podrido de Rusia', se sintió muy atraído por los movimientos antifascistas de la época" (Para otro momento quedará la leyenda sobre la divulgación que llevó a cabo la CIA de la obra de Pollock para contrarrestar el influjo del realismo socialista en EEUU). Eso sí, quien de verdad le da mano al Guernica en la exposición del Museo Picasso es Robert Motherwell (1915-1991) con otro gran mural, Elegía a la República Española, realizado entre 1965 y 1975.

Pero este juego de influencias va mucho más allá de lo evidente: "Pollock tuvo una muerte prematura y Picasso vivió muchos años, Pollock tuvo problemas con el alcohol y Picasso no los tuvo. Picasso contiene toda una tradición y Pollock es un comienzo. Más aún, Picasso lo abarcó todo y Pollock se centró en la energía y el movimiento como obsesiones esenciales". Por su empeño en igualar a Picasso en todas sus conquistas, y por el portazo dado a las narices de aquella tradición resumida en el malagueño, es Pollock quien alumbra a Picasso en el presente. Padres e hijos de sí mismos.

Seminarios, publicaciones y otras citas

De manera paralela a la exposición, el Museo Picasso celebra hasta junio un seminario dedicado al Mural de Jackson Pollock con una primera cita hoy jueves a las 19:00. El comisario, David Anfam, pronunciará la conferencia Sobre, en torno a y más allá de 'Mural' de Jackson Pollock y posteriormente el crítico de arte y editor Fernando Huici y el presidente de la Academia de Bellas Artes de San Telmo, José Manuel Cabra de Luna, disertarán, moderados por el director del Museo Picasso , José Lebrero, sobre El efecto del expresionismo abstracto en el arte español. La proyección diaria del documental Jackson Pollock (1912-1956) y la publicación del libro La energía visible, con textos de Pollock traducidos por primera vez al español, se incorporan a tan señalada celebración.

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