La 'Porciúncula' de Murillo regresa tras dos siglos al Bellas Artes de Sevilla

  • El cuadro ha sido cedido por el museo Wallraf-Richartz de Colonia y será restaurado a la vista del público en la propia pinacoteca.

El regreso del lienzo El Jubileo de la Porciúncula, la pintura central del retablo mayor de la iglesia del convento de Capuchinos, es, sin duda, el primer gran paso adelante que se ha dado en Sevilla con vistas a la celebración del Año Murillo. Gracias a las gestiones capitaneadas por la directora del Bellas Artes, Valme Muñoz, el museo Wallraf-Richartz de Colonia (Alemania), que atesora el lienzo desde 1876, ha firmado un convenio de colaboración que permitirá su exhibición a cambio de la meticulosa restauración integral que realizarán en la sala V los profesionales de la propia pinacoteca, que recientemente intervinieron obras de Murillo y Francisco Pacheco. La obra, rodeada de enormes medidas de seguridad, llegó a Sevilla la madrugada del pasado viernes, según ha publicado en su sitio digital la empresa de transporte de obras de arte Crown Fine Art, que ya publicita entre sus hitos el traslado "del que es el mayor lienzo de Murillo en Alemania". No es para menos: la obra, que mide 4,30 metros de alto y 2,95 de ancho, precisó de un inmenso camión dotado con las máximas medidas de seguridad para recorrer los 2.400 kilómetros que separan Colonia de Sevilla, realizando paradas estratégicas en Lyon, Barcelona y Madrid.

La revalorización de la figura de Bartolomé Esteban Murillo, que nació en los últimos días del año 1617, es el objetivo principal de las actividades del cuarto centenario. Entre los proyectos centrales, que se disfrutarán en 2017 pero también en 2018 debido al retraso en la organización -el Estado aún no ha declarado oficialmente el carácter excepcional de la conmemoración, con los beneficios fiscales que ello conlleva- se incluye una magna exposición en el Bellas Artes sobre la serie que Murillo realizó para el convento de las Santas Justa y Rufina de franciscanos capuchinos de Sevilla. Este encargo está considerado como uno de los ciclos pictóricos más importantes del Barroco español aunque hoy, como ocurre con tantas obras de este artista codiciado por mecenas, coleccionistas y cazatesoros, está disperso por el mundo.

La intención de Valme Muñoz es reconstruir la serie contando con las pinturas que se encuentran en los fondos del propio museo y con el préstamo temporal de las cuatro restantes, que custodian otras instituciones y de las cuales hasta la fecha sólo se ha comprometido en firme con la idea el museo de Colonia. Faltan por sumarse al proyecto dos representaciones de ángeles que formaban pareja y se encontraban en la iglesia de los Capuchinos: el Ángel de la guarda, actualmente en la Catedral de Sevilla, y el Arcángel san Miguel, en los fondos del Kunsthistorisches Museum de Viena. La Santa Faz pintada por Murillo y perteneciente a una colección privada inglesa se situaba en la zona inferior del retablo mayor.

Murillo decoró el templo capuchino en un proceso que duró largos años, aunque la mayor parte de las pinturas fueron realizadas entre 1666 y 1670, sus años de plenitud creativa. Además de los lienzos del retablo mayor, el artista pintó otros seis para las capillas laterales que el Bellas Artes de Sevilla sí ha conservado.

El Jubileo de la Porciúncula pudo evitar por su gran tamaño el expolio napoleónico pero fue requisado en el Alcázar de Sevilla, donde permaneció mientras el resto del conjunto capuchino era trasladado a Cádiz para evitar que cayera en manos del mariscal Soult. Posteriormente fue trasladado a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. En 1814 todas estas pinturas salvadas de los invasores fueron devueltas al convento de los capuchinos y restauradas por el pintor sevillano Joaquín Bejarano, a quien los frailes en gratitud regalaron la escena que presidía el retablo mayor, El Jubileo de la Porciúncula, que narra uno de los milagros más célebres del fundador de la orden: la aparición de Cristo y la Virgen a san Francisco en la iglesia de la Porciúncula prometiendo indulgencias a los que allí rezasen. A partir de 1828 el cuadro pasó por diferentes manos privadas hasta que en 1876 entró a formar parte de la colección del museo Wallraf-Richartz de Colonia, cuyos director (Marcus Dekiert) y responsable del departamento de exposiciones (Barbara Trier) han sido esenciales para cerrar el acuerdo.

La idea de los organizadores del Año Murillo es restituir La Porciúncula a su emplazamiento original en la sala V del Bellas Artes de Sevilla, en el frente de la antigua iglesia de los mercedarios proyectada por Juan de Oviedo y donde ahora cuelga la Inmaculada llamada La Colosal que Murillo realizó para el convento de San Francisco. Además de poder mostrar por primera vez en casi 200 años el conjunto completo, con el componente emocional que ello tiene, el museo gestionado por la Junta de Andalucía ilustrará la formación del genio dedicando previamente una muestra a la obra de quien fue su maestro, Juan del Castillo.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios