Crítica de Flamenco cine

Precariedad y poesía en Bellavista

xl festival la fragua de bellavista

Cante: La Tobala, Segundo Falcón, Manuela Cordero, Pedro Cintas. Guitarra: Manolo Franco, Pedro Sierra, Antonio Gámez, Antonio García. Cante para el baile: Cristina Tovar. Baile: Rocío Navarro. Palmas: Juan Cantarote, Inma Rivero, El Lebri, Manuel Bellido. Lugar: Cortijo del Cuarto. Fecha: Viernes, 24 de julio. Aforo: Casi lleno.

El espacio ideal del Cortijo del Cuarto, entre la tierra y el cielo, con una bellísima vista nocturna sobre el Puente del Quinto Centenario y la ciudad de Sevilla, fue el escenario, una vez más, del Festival de La Fragua que la peña de Bellavista continua celebrando, pese a las penurias económicas que, como ocurre en tantos otros festivales, aquejan al evento.

Pedro Cintas interpeló al público con su voz caliente y poderosa bajo las estrellas. El cantaor es uno de los jóvenes más destacados del actual panorama flamenco extremeño. La roteña Manuela Cordero evocó en los tangos a la recientemente desaparecida Juana la del Revuelo, con letras y estribillos míticos acuñados por la sevillana. También cantó por soleá y bulerías, aunque fueron las alegrías, serenas, aéreas, lo mejor de su actuación. La primera parte del festival se cerró con un apunte por bulerías a cargo de Rocío Navarro, joven promesa del baile de Bellavista.

El cantaor Segundo Falcón abrió la segunda parte con la guitarra de Manolo Franco. El intimismo, la delicadeza, la poesía que destilaron cada una de las falsetas del tocaor sevillano contrastaron con la contundencia fiera del resto de guitarristas, incluido Antonio Gámez, tocaor local cuyo estilo tenso y primitivo, nervioso, fue muy aplaudido a lo largo de la noche. Falcón abrió su recital por alegrías y destacó en las malagueñas de la Trini y Gayarrito, un estilo cada vez menos frecuente en el panorama cantaor actual. Por soleá se acordó de Triana en el momento más emotivo de la noche para rematar su actuación, después de unas bulerías, por fandangos del Gloria, Juana María y, ya en pie y lejos del micrófono, Toronjo.

La voz caliente de La Tobala, secundada por la guitarra segura y eficaz, además de imaginativa, de Pedro Sierra, cerraron un festival más que digno teniendo en cuenta lo precario de su situación económica.

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