El Premio Ateneo de Novela aumentará su dotación en 2018 al cumplir 50 años

  • Los ganadores de la última edición, Jerónimo Tristante y Tania Padilla, presentan sus novelas en Sevilla

  • Editadas por Algaida, entrecruzan géneros como la intriga y la ficción histórica

Jerónimo Tristante y Tania Padilla sentados en la escalinata de la histórica sede del Ateneo. Jerónimo Tristante y Tania Padilla sentados en la escalinata de la histórica sede del Ateneo.

Jerónimo Tristante y Tania Padilla sentados en la escalinata de la histórica sede del Ateneo. / belén vargas

El Premio Ateneo de Novela de Sevilla cumplirá en 2018 medio siglo, una efeméride que la institución convocante y el sello Algaida, responsable de la edición y distribución de la obra, quieren celebrar por todo lo alto aumentando la dotación del galardón previa ampliación de su círculo de benefactores. Alberto Máximo Pérez Calero, director del Ateneo, avanzó ayer que el Ayuntamiento de Sevilla ya ha mostrado su disposición a sumarse a la conmemoración de los 50 años de un certamen que ha distinguido a las grandes voces de la literatura española de las últimas décadas.

Los últimos en subirse a bordo de esta nave han sido Jerónimo Tristante con Nunca es tarde (XLIX Premio Ateneo, dotado con 24.000 euros) y la cordobesa Tania Padilla (XXII Ateneo Joven por La torre invertida, que se llevó 6.000 euros), que ayer presentaron en rueda de prensa sus novelas y, a su término, recogieron los trofeos correspondientes.

El murciano Jerónimo Tristante (1969), creador del detective del siglo XIX Víctor Ros, protagonista de una serie de novelas llevadas a la televisión, confía el protagonismo de Nunca es tarde por primera vez en sus 17 años de carrera literaria a una mujer, un ama de casa de 42 años que trata de rehacer su vida ahora que sus hijos han abandonado el hogar y tras descubrir que su marido le ha sido infiel durante años. Buscando consuelo en las hemerotecas, Isabel Amat descubrirá la historia de unos crímenes perpetrados 43 años antes en su pueblo, que parecen tener relación con la desaparición de una niña en el presente donde sucede la novela.

Tristante, profesor de biología en enseñanzas secundarias, y también autor de las novelas El tesoro de los nazarenos y Océanos de tiempo, explicó ayer en el Ateneo y junto a su editor, Miguel Ángel Matellanes, que le estimulaba escribir una novela ambientada en la época actual. "Ha sido una relajación poderme ahorrar el trabajo previo de documentación y la tensión constante de poder incurrir en un anacronismo".

El autor de Nunca es tarde reivindicó el género policíaco, que calificó como "el más lúdico de los géneros literarios". "La novela policíaca no deja de ser un juego entre el lector y el escritor. Crear suspense supone provocar sus ganas de saber y de seguir tirando del hilo", recalcó.

Para la ganadora del Ateneo Joven, Tania Padilla (Córdoba, 1985), que trabaja como investigadora en las Universidades de Burdeos y Córdoba, La torre invertida es una obra metaliteraria. En ella se propuso contar el proceso de creación de una novela y la construcción de la Quinta da Regaleira en Sintra, en cuyos jardines se encuentra la torre invertida que da título a la obra. Es su particular homenaje a Portugal y por eso entre los personajes incluye a su último monarca, el Rey Manuel, así como a un poeta joven que pasa apuros económicos y no es otro que Fernando Pessoa. "Es una novela sobre el deseo, el amor, la mentira y la construcción de un pasado mítico que nos justifique en el presente", anotó Padilla, exbecaria de la Fundación Antonio Gala para jóvenes creadores, que ya introdujo a otro célebre escritor, Góngora, entre los protagonistas de su novela Nosocomio: el diamante negro, ambientada en el antiguo hospital de Agudos que hoy es parte de la Universidad de Córdoba. Con Un secuestro raro recibió el I Premio Logroño para Jóvenes Escritores.

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