Puro teatro

No se puede empezar mejor. Claudio Tolcachir se estrena como autor con esta soberbia pieza de teatro puro. La historia de esta familia desestructurada que pivota sobre una abuela, con una madre límite y unos hijos que reniegan del lugar donde nacieron se convierte, gracias a la maestría de Tolcachir, que también la dirige, y a sus intérpretes en una experiencia gozosa para el espectador que se sumerge en un maremagnum de situaciones que rozan el absurdo trufado de la dura realidad.

Tolcachir sabe de teatro, conoce sus trucos y domina las trampas para entretener al público al mismo tiempo que lo lleva por donde él quiere.

El ritmo de la obra se mantiene desde el principio y sigue como un tren de alta velocidad hasta que cae el telón.

El personaje de Marito es todo un acierto. Él se ocupa de teñir de absurdo una realidad triste y despiadada y se convierte en la columna vertebral de la obra aportando una ironía y un humor que sólo se le puede permitir a este tipo de seres.

La única queja viene de que sólo haya sido programada un día. Nos alegra saber que Tolcachir ya ha escrito y estrenado su segunda obra, Tercer cuerpo.

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