Queremos tanto a Carlos

Ciclo de contratenores de la Orquesta Barroca de Sevilla. Intérpretes: Carlos Mena, contratenor; Susana García de Salazar, piano. Programa: Obras de Vaughan Williams, Liszt, Sor, Rodríguez de Ledesma, Laserna, Chacón, Guridi, Isasi, Ibáñez, Erkoreka y Escudero. Lugar: Sala Joaquín Turina del Centro Cultural Cajasol. Fecha: Lunes 22 de octubre. Aforo: Tres cuartos de entrada.

Queremos tanto a Carlos Mena... Y el plural no pretende ser mayestático, sino muy concreto. Los seguidores de la OBS lo queremos (le debemos) tanto que era casi un acto de justicia que fuera él el encargado de abrir esta temporada tan especial de la Barroca, y que lo hiciera además de forma absolutamente singular, con uno de sus proyectos más personales, pues no es el repertorio de los siglos XIX y XX el que se relaciona habitualmente con la voz de contratenor.

Acompañado con una en todo momento sensible y atenta Susana García de Salazar, el gran artista vitoriano causó en la primera parte una sensación extraordinaria, contrastando de forma admirable el mundo lírico, entre lo melancólico y lo costumbrista, de Vaughan Williams, con el ardiente, romántico y expansivo de los Sonetos de Petrarca de Liszt, que le permitieron mostrar el brillo de sus agudos, la solvencia de su fiato y el refinamiento de su arte, que por momentos rozó lo sofisticado. La voz es homogénea, limpia, clara y, partiendo de un centro suave y elegante corre bien hacia los dos extremos de la tesitura, como demostró en la peliaguda Benedetto sia'l giorno. Algún ataque inseguro al final no resta mérito a la honda interpretación que ofreció de esta música poco transitada.

La segunda parte fue un homenaje a compositores españoles, principalmente, aunque no sólo, vascos, y en ella apareció el cantante capaz de contrastar humores y estilos muy diversos, del españolismo de Emma Chacón a la delicadeza ecléctica de Andrés Isasi o el gracejo, tan alejados en el tiempo, de la tirana de Blas de Laserna y la cancioncilla en euskera de Francisco Escudero. Uno de los grandes rescatadores del folclore vasco, el Padre Donostia completó fuera de programa una sesión muy atractiva y de gran originalidad para tratarse de la temporada de un conjunto barroco.

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