El Quintero apuesta por la fórmula del café-teatro para un ciclo de monólogos

  • La Chocita del Loro, una iniciativa especializada en el género, ocupará la sala de la calle Cuna desde el día 6 hasta el 29

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Antes de que la televisión española difundiera las virtudes del monólogo como excéntrica terapia para exorcisar inquietudes y como método de análisis del entorno, funcionaba ya un local en el que diferentes actuaciones planteaban una mirada divertida a los problemas cotidianos de la existencia. La Chocita del Loro, que inició su actividad en 1998, fue creciendo hasta ocupar tres sedes en Madrid, y se extendió también a salas de Bilbao y Barcelona. Ahora, a partir de enero, los cómicos de esta propuesta visitan Sevilla con la idea de traer "un formato que no tiene la ciudad", tal como defendían ayer Goyo Jiménez y Santi Rodríguez, dos de los intérpretes que participarán en el ciclo. Desde el día 6 hasta el 29, el Teatro Quintero adoptará una apariencia de cabaret -"con sillas y mesas, de modo que te puedas pedir una copa mientras está el espectáculo"- para recibir a un plantel que incluye a otros rostros familiares como Pedro Reyes o Rober Bodegas.

Se presentan con cierta modestia, aseguran que "con el sentido del humor que tiene Sevilla es como si viniéramos a pasar examen", pero saben que la fórmula "ha calado", que funciona con el auditorio. "Quizás sea por el talento de Santi y por mi sex appeal", bromea Jiménez. Teorías aparte, lo cierto es que el género ha registrado un curioso fenómeno: los jóvenes llevan a las salas a un público más mayor. "Normalmente es al revés, son los padres los que suelen arrastrar a sus hijos a un espectáculo". En los "ejercicios de memoria emotiva" que desarrollan los guiones, se busca convencer a todas las generaciones. "Hay películas de un lado y de otro, para que nadie se sienta desplazado", comentan. A los cómicos les preocupa que los textos reflejen la realidad cotidiana del público. "Queremos que el espectador se diga a mí eso también me ha pasado, o que una chica le pegue un codazo a su novio y le diga: Mira, éste es tan cerdo como tú", explican. Eso sí, las reflexiones se adornan con una generosa cantidad de imaginación y con La Chocita del Loro puede pasar de todo: que se cuente la prehistoria "como en un programa de Callejeros" o la creación del universo con las claves de Bricomanía.

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