Radicalidad y dramatismo en la polifonía medieval

Nueva visita del Ensemble Organum, uno de los conjuntos cruciales en la reinterpretación del repertorio medieval en las dos últimas décadas del siglo XX. Si hace dos años el grupo de Marcel Pérès trajo ya hasta el Festival su polémica y audaz visión de la Misa de Notre-Dame de Machaut, este año ha regresado con otra de las misas polifónicas conservadas del siglo XIV, la de Toulouse, que ha llegado incompleta (sólo Kyrie, Gloria y Credo), por lo que fue completada con Sanctus y Agnus extraídos del manuscrito de Apt. Como suele ser habitual, el Organum contextualizó el canto polifónico del Ordinario de la misa con canto llano. Su interpretación, en torno las seis voces a un solo atril y de espaldas al público, fue tan radical y agresiva como de costumbre, llena de saltos, de melismas profusamente ornamentados, según un polémico concepto, teatral y dramático, de la música sacra.

Estas prácticas fueron condenadas multitud de veces por la Iglesia Católica, al menos desde la reforma carolingia del siglo IX. El estilo vocal del Organum se aparta desde luego de lo que recomendaba por entonces el tratadista Rabano Mauro: "La voz del salmista no debe ser rugosa, ni ronca, ni disonante, sino muy melodiosa (canora), agradable, clara (liquida) y elevada". En el Organum hay rugosidades, disonancias, atrevimientos. Globalmente, funciona mejor en el canto llano que en la polifonía, pues no debe olvidarse que el Ars Nova era un arte hecho de refinamiento y en el que la direccionalidad de las voces no era tema baladí. Fascinante en cualquier caso.

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