Crítica 'Vicky el vikingo y el martillo de Thor'

Relevo generacional

Vicky el vikingo y el martillo de Thor. Aventuras infantiles, Alemania, 2011, 96 min. Dirección y guión: Christian Ditter. Fotografía: Christian Rein. Música: Ralf Wengermayr. Intérpretes: Jonas Hämmerle, Waldemar Kobus, Valeria Eisenbart, Günther Kaufmann, Olaf Krätke, Mercedes Jadea Diaz. Cines: Ábaco, Al-Ándalus Bormujos, Al-Ándalus Utrera, Arcos, Cineápolis, Cineápolis Montequinto, Nervión Plaza, CineZona, Los Alcores, Metromar.

Si el primer largo de las aventuras de Vicky, infante vikingo de cabello pelirrojo, flequillo rectilíneo y casco con cuernos popularizado en la pequeña pantalla allá por los 70, alimentaba la tele-nostalgia apelando a esos padres hoy cuarentones que fueron niños entonces para engatusar a sus hijos con nuevas estrategias de seducción masiva, esta inevitable secuela se sube al carro del 3D para seguir navegando en las aguas abiertas de la aventura iniciática y la mitología nórdica con un mismo espíritu festivo, lúdico y familiar y con un plus de espectacularidad virtual que, en cualquier caso, no emborrona ni desvirtúa la inocencia y las esencias clásicas de una comicidad blanca presidida por el espíritu caricaturesco del cartoon.

Christian Ditter, especialista en productos infantiles made in Germany (Francés para principiantes, El cocodrilo), sustituye a Bully Herbig al frente de esta nueva entrega en la que la amenaza del acné y las primeras sacudidas románticas no evitan que Vicky lidere con firmeza a su manada vikinga entre eurekas de lucidez de buen estratega guerrero en una nueva conquista de tierra helada que llega con su inevitable mensaje solidario y ecologista y unas más que aceptables formas que dejan espacio para la respiración adulta.

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