Restaurados 24 murales renacentistas del Patio del Crucero

  • Las pinturas, descubiertas hace diez años, fueron realizadas entre 1565 y 1579

El Patronato del Real Alcázar de Sevilla, a través de la empresa especializada Cres Arte, ha finalizado ya la restauración de 24 de los 32 sectores de murales renacentistas que ornan los vestigios del jardín almohade descubierto bajo el Patio del Crucero del recinto palaciego, unas obras pictóricas atribuidas a los artistas Juan Díaz, Juan de Saucedo, Juan Chacón y Gonzalo Pérez.

El director conservador de los Reales Alcázares de Sevilla, José María Cabeza, informó de que aunque el proyecto de restauración se prolongará durante todo 2008 y comienzos de 2009, estos trabajos se encuentran ya "muy avanzados" después de su inicio hace ya varios años, dado que estas pinturas murales fueron redescubiertas en 1997 durante la elaboración del Inventario de Revestimientos y Pinturas Murales del Real Alcázar.

Los murales, fragmentados en los arcos del criptopórtico almohade en sus galerías laterales y como zócalo en los paramentos del sector norte de este recinto enclavado bajo el Patio del Crucero, fueron realizados entre 1565 y 1579 y constituyen un legado "de gran valor histórico y artístico" para el conjunto palaciego de los Reales Alcázares, según José María Cabeza.

Cabeza señaló que tras años de trabajos, la recuperación de estos "interesantísimos" elementos pictóricos se acerca a su fin al culminar los expertos la restauración de 24 de los 32 sectores de murales, con lo que calculó que la conclusión de la rehabilitación podría formalizarse entre el final del año 2008 y el nacimiento de 2009.

El conjunto pictórico se encuadra en una construcción que sufrió graves alteraciones a raíz del terremoto que en 1755 tuvo su epicentro en Lisboa. El arquitecto Sebastián van der Borch macizó la zona ajardinada hasta la altura de los andenes superiores, permaneciendo la estructura almohade y medieval soterrada bajo las construcciones barrocas. El entorno arquitectónico está fuertemente condicionado por el microclima actual propio de una cripta, por lo que la conservación de sus elementos se ve afectada por el alto grado de humedad y la ausencia de luz y ventilación.

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