Crítica de Música

Reto musical superado

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La vertiente pedagógica de la Orquesta Barroca de Sevilla, apoyada por ELI y por el CSM Manuel Castillo abordó anoche (y hoy en Tomares) su proyecto más ambicioso hasta el momento. No es cualquier cosa abordar la obra póstuma de Mozart, por sus complejidades técnicas y por el abismo emocional que abre a los pies de quien lo interprete. Pero hacerlo con nada menos que 127 intérpretes, en su mayor parte estudiantes o coristas aficionados, son ya palabras mayores.

Pueden quedar los responsables satisfechos de los resultados. Al margen de la realización final, lo importante ha sido el trabajo intenso de los alumnos con algunos de los solistas de la OBS y con un director tan experimentado en este repertorio como Martin Schmid. En evidente que con un orgánico tan numeroso reunido ex profeso para la ocasión, el empaste y la conjunción no podían alcanzar altas cotas. Ello fue especialmente notable en los violines, de sonidos y articulación dispar en momentos como en los primeros compases del Agnus Dei. Por contra, chelos y contrabajos se compactaron a la perfección para subrayar con eficacia y relevancia los numerosos ostinati de sus partes. Muy bien también estuvieron las maderas y los metales, especuialmente los trombones.

El también abundoso coro de la SMS respondió con flexibilidad a las indicaciones dinámicas del director. Salvo por falta de metal en los tenores en Confutatis, el sonido fue muy claro y brillante, con excelentes resultados en los pasajes fugados.

Para el cuarteto solista se contó con Vandalia, con su conocida solvencia. Schmidt, que optó por la edición Beyer, puso mucha atención a remarcar los tempos, a cortar las frases y a establecer un fraseo detallado y fluido. Eso sí, controlando la intensidad de los ataques y buscando siempre la claridad de las texturas.

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