Salvador Vega y César Jiménez, a hombros en Vistalegre

  • El vallisoletano David Luguillano, con un mal lote, silenciado en sus dos actuaciones en una corrida de El Vellosino

Los matadores de toros Salvador Vega y César Jiménez salieron ayer a hombros en la plaza madrileña de Vistalegre tras cortar cada uno dos orejas ante un descastado y flojo encierro de la ganadería de El Vellosino, en un festejo en el que el vallisoletano David Luguillano se marchó de vacío tras enfrentarse a otro lote sin fondo y descastado.

Vega cortó una oreja en su primero. Estuvo muy decidido y entregado en una faena basada en la técnica y la firmeza que tuvo que echar el torero ante un toro soso y que protestaba en cada embestida. Aun así, el diestro puso en cada serie la clase que le faltaba al de El Vellosino. Aguantó parones y miradas que duraron una eternidad. Media estocada fue suficiente para rematar la obra.

En el sexto, un toro de feas hechuras y muy desigual en la embestida, Vega tiró de la raza y voluntad, pero sobre todo de paciencia para sacar lo poco que tenía el animal. Lo mejor llegó en una meritoria serie de naturales que puso al público en pie y le valió la oreja. Salió por la puerta grande.

El otro triunfador fue el madrileño César Jiménez, que cortó las dos orejas del quinto de la tarde en una gran faena, basada en parte en la mano izquierda con la que Jiménez cuajó varias series con profundidad, ante un toro manso y descompuesto. Faena de mérito y de un toreo seguro.

Abrió plaza el vallisoletano David Luguillano. Dejó destellos de su torería en el primero de la tarde, un toro manso y descastado que no llegó a entregarse nunca. Puso más corazón que cabeza. En el cuarto de la tarde, más de lo mismo. Tampoco tuvo suerte en el lote.

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