Shostakovich y los inicios del cine sonoro soviético

Tras el éxito de La nueva Babilonia (1929), Kozintsev y Trauberg inauguraban el cine sonoro soviético con Odna (1931), filme para el que volvían a contar con el compositor Dmitri Shostakovich. La película narra la historia de una maestra rural empeñada en llevar los nuevos aires de modernidad a las regiones más atrasadas de la Unión Soviética. Ambientada entre Leningrado y la cordillera Altai de la Mongolia rusa, Odna nos trae una espléndida música para gran orquesta que incluye pasajes para banda de metales, theremin (el compositor fue uno de los primeros en escribir para este nuevo instrumento electrónico), órgano, soprano, mezzosoprano, tenor, coro y una peculiar voz sobretonal cuyo singular sonido gutural imita ciertos modos del folclore mongol.

Reconstruida a partir de la versión original del filme, la generosa, rica y ajustada partitura de Shostakovich reluce ahora de nuevo de la mano de la Frankfurt Radio Symphony Orchestra dirigida por Mark Fitz-Gerald y con las prestaciones solistas de Irina Mataeva, Anna Kiknadze y Mark Van Tongeren. Odna se suma a otras ediciones de la música de cine de Shostakovich en el sello Naxos como Hamlet, The fall of Berlín o The gadfly.

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