Crítica de Cine

Sobredosis de piezas

Un nuevo personaje de la saga. Un nuevo personaje de la saga.

Un nuevo personaje de la saga.

Tercera entrega en dos temporadas de la franquicia de animación hecha a partir de las piezas y diseños de la marca del mismo nombre, La Lego Ninjago Película traslada su universo de saturación de estímulos audiovisuales y acumulación de chistes con barra libre para el doblaje local a un espacio virtual conformado a partir de la síntesis (a veces colisión) entre el universo de los Transformers, los Power Rangers y las ficciones de artes marciales de Hong Kong, con un guiño a los relatos de conflicto edípico en la interminable lucha entre el villano Garmadon y su hijo Lloyd.

La propuesta sigue haciendo de la parodia constante y del pie en el acelerador sus mejores y peores virtudes, a saber, retando a su espectador adulto (el infantil, me temo, se quedará a mitad de camino) a una espiral de gags, chistes y chistecillos entre el ya habitual despliegue de pirotecnia digital capaz de dar cuerpo (que no demasiada alma) a unas criaturas con menos flexibilidad que un inspector fiscal presionado por Montoro. El resultado, como ocurría en la primera pero sobre todo en la segunda entrega, Batman Lego, genera más aturdimiento por acumulación que fruición por ingenio y virtuosismo. Por lo menos, en el prólogo de acción real, sale Jackie Chan (viejito ya), que también presta su voz en la versión original al personaje del Maestro Wu.

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