Flamenco

Sombra y luz de la ópera flamenca

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Fascinante. Absolutamente fascinante. Da gusto encontrarse con un escritor de fuste tratando asuntos flamencos. No siempre ha ocurrido. No siempre ocurre. La mayor parte de las veces uno lee textos sonrojantes literariamente, pero que son muy interesantes por la información flamenca que ofrecen. Otras veces es todo lo contrario (le ocurrió a Ricardo Molina, Quiñones o Caballero Bonald, como a Cansinos Assens), el autor está por encima de la información que maneja. En el caso de Eugenio Cobo el equilibrio es perfecto: es un entusiasta del flamenco, en especial del periodo que comentamos, la ópera flamenca. Y tiene garra literaria. El resultado es una obra fascinante, como fascinantes fueron tanto los protagonistas de la misma, Marchena y Valderrama, como el periodo comentado, la ópera flamenca. Marchena fue la máxima estrella antes de la guerra, mientras que en la posguerra acabó dominando Valderrama. Sol y luna de un periodo excesivo, fascinante, grotesco en ocasiones e hilarante en otras.

Dionisos y Apolo de un tiempo dionisiaco. Marchena representa el exceso, tanto en el melisma como en la actitud vital: operismo decadente y esplendor de la decadencia puesto que con Marchena el flamenco alcanza su máximo histórico en cuanto a popularidad. Flamenco comestible, porque Marchena dignifica el oficio de cantaor de flamenco, lo estiliza en el vestir y en la puesta en escena, lo orquesta, lo pone en pie. Flamenco lujoso, ornamental. "El rajá más rico de La India ofrece al Niño de Marchena mil libras por una copla" (diario La Unión, 25-04-1927). Flamenco de folletín: La reina mora, En el valle de la pena. Flamenco placentero, barroco, pleno de detalles. Flamenco goloso: repostería jonda. Erotismo flamenco. Flamenco lúdico. Flamenco solidario y competitivo. Flamenco capitalista. Flamenco inmediato, sensual, con fecha de caducidad. Flamenco indumentario. "¡Flamencos con esmoquin!, ¡soleares con bombín! ¿siguiriyas con gabardina de trabillas y guantes vueltos?" (Galerín en ElLiberal del 5-2-1929). De pose, glamouroso. Parodia flamenca. Flamenco cursi. Plagio flamenco. Saeta republicana a la Virgen de la Macarena (diario La Unión de 1935). Bel canto flamenco. Divismo. Flamenco creación. Flamenco de ondas. De masas. Señor del cante. Maestro de maestros. Flamenco industrializado, cosificado. Simulacro jondo. Flamenco esnob. Flamenco clónico. El artista como ogro de feria, espantapájaros. Flamenco paquistaní. Flamenco quilométrico. Flamenco payo. Flamenco despreocupado, descomprometido, preciosista. Manirroto. Estrafalario. Opio flamenco. Sacerdocio flamenco. Flamenco cristiano, socialista, machista, andalucista, cubista, geométrico, impresionista, romántico. Flamenco políticamente incorrecto. Todo ello y más fue Marchena, tal y como lo presenta y lo documenta Cobo en esta obra.

La otra cara de la moneda fue Valderrama, que a los excesos de Marchena oponía un sentido realista y pragmático de la existencia, y de cuya figura no nos vamos a extender más porque la traté hace poco en estas mismas páginas. La obra se alimenta de tres fuentes principales: los libros de memorias (le escribieron tres) de Valderrama, la biografía de Marchena firmada por Cobo en 1990 y una abundante documentación de la época, reproducida en buena medida en esta obra.

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