Sueños femeninos y príncipes venidos a menos

En la recta final de esta edición del Fest la danza sigue siendo una de las protagonistas principales. Ayer tarde, en el Centro de las Artes de Sevilla, fue la bailarina y coreógrafa francesa Nathalie Pernette quien nos dejó una buena muestra de lo que constituye su trabajo actual.

Compañera durante muchos años de Andréas Schmid, la artista francesa decidió en 2001 formar compañía propia y explorar toda la feminidad que lleva dentro. De su riguroso y sincero trabajo de instrospección surgió una serie de solos que han visitado los espacios más variados, desde el parisino Teatro de la Ville hasta algunos enclaves callejeros.

Je ne sais pas, Un jour, Peut-être es un espectáculo que reúne tres partes muy diferentes. Casi podrían ser tres espectáculos distintos aunque existe un hilo conductor que es la historia del beso del Príncipe a Blancanieves. Una esperanza que ha llenado los sueños de miles de adolescentes de todas las generaciones.

Con una técnica realmente admirable -Pernette posee formación clásica- la bailarina pasa de un primer solo muy hermético, basado en la mecanización de los movimientos y los acontecimientos cotidianos, a las contradicciones que existen entre los sueños y la realidad y, tras una filmación del cuento, de estética absolutamente kitch, a una extraña locura en la que, con zapatos de claqué, la bailarina demuestra su habilidad con los objetos, haciendo incluso resonar los cacharros de cocina como si de una orquesta de la ópera china se tratase. Un enorme trabajo al que no logra dar unidad y en el que destaca la eficacia del espacio sonoro.

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