Sumergirse en un mundo sin barreras

"Soy ciega total desde los 15 años, pero ahora, a los 32, he conseguido acercarme a un mundo que tenía completamente olvidado, el mundo submarino". Maite Espinosa es una de las participantes del curso de buceo para personas con discapacidad física que la asociación Oceánidas realizó recientemente en la costa marbellí. Para ella su limitación no ha sido una traba a la hora de conocer el medio marino: "Acompañada de un monitor y a través de signos táctiles llegué a tocar una superficie rocosa llena de mejillones, una estrella de mar, algún erizo e incluso un pulpo". Pero para esta deportista de élite paralímpica, al igual que para el resto de sus compañeros, lo más importante fue "la gran sensación de libertad".

Para Esperanza, parapléjica perteneciente a la asociación Aspaym, también era la primera vez que buceaba. "El agua sirve como fisioterapia, el cuerpo se moviliza y lo recibe como un masaje. De Aspaym seis realizamos el curso, es una actividad saludable que nosotros también podemos practicarla".

El alma mater de todo esto: Antonio Márquez, presidente de Oceánidas y operador de cámara dedicado a la realización de documentales, y los distintos expertos (dos biólogos marinos, un catedrático de Biología Marina, cinco instructores de buceo y un psicólogo, entre otros) que desde que se fundó la asociación hace dos años trabajan con un doble objetivo: "Por un lado, el acercamiento al mundo marino de una forma práctica a las personas con discapacidad; por otro, elevar la autoestima en los participantes, que se sientan integrados, a la par que se da un ejemplo a las familias de la capacitación de sus hijos y que sobreprotegerlos -esto se da sobre todo en el caso de los síndrome de Down- no siempre es los mejor", explica Antonio.

El primero de los cursos se desarrolló en 2006. En él, diez chicos con síndrome de Down participaron, primero en las clases prácticas-teóricas en la piscina y más tarde en el mar, y lograron hacerse con la titulación oficial de una estrella "que les permite bucear cuando ellos quieran", comenta el presidente de Oceánidas.

Este año el curso ha estado enfocado en los discapacitados físicos y se ha llevado a cabo en la piscina municipal de Castilleja de la Cuesta y, de nuevo, en la costa de Marbella. Habitualmente los cursos -financiados en su totalidad por la Dirección General para las Personas con Discapacidad de la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, y por tanto con coste cero para sus participantes- tienen una duración de siete días, pero en este caso se desarrolló en once.

La experiencia, como en el año anterior "magnífica". Y es que en estos encuentros acuáticos hasta los más expertos aprenden cosas que ya creían sabidas. "Todos los monitores hemos aprendido lo dormidos que tenemos todos los sentidos y como personas que tienen limitaciones son capaces de apreciar cosas que a nosotros nos pasan por alto", indica Antonio.

Pero desde Oceánidas ésta no es la única actividad o programa que desarrollan. Subvencionado por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía también trabajan con una serie de vídeo-fichas sobre la biodiversidad marina del Mediterráneo que, presentados por jóvenes con síndrome de down, pueden verse en la web www.oceanidas.org. En breve, y relacionadas con el medio ambiente y la discapacidad, también podrán verse una serie de entrevistas a expertos en estos asuntos.

Oceánidas también organiza cursos especiales para formar a sus propios instructores en buceo adaptado y salidas en grupo con personas sin discapacidad e interesadas por el submarinismo. Como proyecto de futuro, organizar salidas conjuntas al mar de discapacitados y no discapacitados, donde "seguramente, todos aprenderían muchas cosas".

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