Távora revive los momentos más brillantes de la Feria del Toro

  • El dramaturgo sevillano estrena hoy en Fibes ý10 años de emociones taurinasý

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El espectáculo principal de la X Feria Mundial del Toro, que se celebra desde hoy y hasta el domingo 10 de febrero en el Palacio de Exposiciones de Sevilla, tiene como espectáculo estrella 10 años de emociones taurinas, de Salvador Távora, con participación de La Cuadra y un elenco extensísimo. En el preestreno que tuvo lugar ayer para la prensa, pudimos apreciar que el dramaturgo recrea brillantes pasajes de anteriores ediciones, dejando fuera el baile y centrándose en los orígenes de la tauromaquia –en nuestros días en auge, caso de los recortadores y de los forcados–. Por supuesto, sin olvidar la filosofía del certamen, el acercamiento del toro desde la dehesa a la plaza, con apuntes de garrochistas y faenas puramente camperas.

Con la participación de ese pura sangre que es Ángel Peralta, entre los caballistas de alta escuela se cuenta por primera vez con dos mujeres: Rocío Peralta y Lea Vicens. Los otros dos caballistas son Paco Crespo y Jaime de la Puerta, de constatada eficacia. Vicente Brejines, Eduardo Cid, Teodomiro Daza, Manuel Ruiz, Pablo Sevillano y Mario Benitos se mueven con soltura y acierto en un espectáculo en el que intervienen los recortadores Arte valenciano y los forcados de Santarem y en el que recita la actriz Emilia de Jesús y el cante y la música corren a cargo del cantaor Manuel Vera El Quincalla, el guitarrista Joaquín Amaya, el clarinero José Manuel Luque, el percusionista Mariano Clavijo y el grupo de fado Carmo Revelo.

El propio director del espectáculo destaca “el gran número de artistas que intervienen”. Y con una afirmación que bien pudiera ser de un ecologista, más que de un torero que en su día vivió la gloria en la Maestranza, Távora sentencia: “He querido demostrar lo mucho que se puede hacer con toro sin una gota de sangre”.

La plaza instalada en Fibes entra en penumbra y en lo que supone una anochecida emerge el primer número, El fuego y los centauros, en el que una llama en el centro del ruedo, con centauros con garrochas encendidas nos trasladan a lo más profundo de la tauromaquia, con la música de Oh fortuna. A continuación se vive la faena del destete, a los sones de La Polonesa. El becerro, con el cante, es el siguiente pasaje en el que se exalta al toro bravo, el futuro rey de la dehesa, con fondo musical de El Toreador. Luego, los forcados, con sus arriesgadas pegas, nos trasladan a la tauromaquia actual portuguesa, mientras suena el sentimental fado Tus lágrimas. Otro pasaje con sabor campero es Bengalas al toro, que sirve de transición para la presentación de La corrida, un encierro de Concha y Sierra con el que se puede recrear el aficionado, entre tanto escucha el Réquiem de Mozart. Poema del toro y recortadores, con El Trovador de Verdi son el epílogo de este compendio de ediciones anteriores en el que se despiden los actuantes con la novena de Beethoven.

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