Crítica 'mujeres'

Teatro de problemas específicos

Mujeres. Teatro La Quimera. Autor adaptado: Dario Fo y Franca Rame. Adaptación: Carla Matteini. Dirección: Tomás Martín. Espacio escénico: Selma Sorhegui y Tomás Martín. Intérprete: Selma Sorhegui. Fecha: Domingo 28 de abril. Lugar: Sala La Fundición. Aforo: Media entrada.

Hace poco tiempo, en el Teatro Quintero, se pudo ver Tengamos el sexo en paz, también sobre textos de los Fo (Dario, Franca Rame y el hijo de ambos, Jacopo), y tras enfrentarnos ahora a estos monólogos encabalgados del famoso matrimonio (Una mujer sola y Despertar) la duda persiste: ¿verdaderamente la mujer sigue así de explotada, prisionera del macho solipsista e irresponsable, maniatada entre lo doméstico y lo laboral, disminuida en el desarrollo personal y, por supuesto, en el sexual?; ¿nada ha cambiado en las últimas décadas; continúa teniendo validez la reivindicación que promueven estas piezas cortas? Nos cuesta creerlo, la verdad sea dicha, pero asistiendo en vivo y en directo a la fluida complicidad que aún generan entre la audiencia joven, es evidente que también nos equivocamos en este asunto.

Lo que es palmario es que, incluso en el caso improbable de que estuvieran caducadas, ayer las revivió una estupenda actriz, Selma Sorhegui, y ahí no caben suspicacias. Puro imán, agil, divertida, moviendo el cuerpo y agitando el discurso, Sorhegui surgía de entre las sábanas tendidas o se revolvía en el velatorio del marido roncador en una operación que, ahora sí, podría ser descrita como de "reapropiación femenina de la escena": mirándonos a los ojos, no tardó en obtener nuestra complicidad, para luego demostrar su ductilidad, la propia de la madre-esposa-amante-trabajadora-confidente, es decir, la del pluriempleo afectivo y profesional (algo que indiscutiblemente sigue vigente, aunque ya no sólo sea patrimonio de las hijas de Eva).

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